Constata que la productividad laboral crece en la UE cinco veces menos que en Estados Unidos
Bruselas critica la elevada tasa de temporalidad del empleo español
Sólo ocho de los 25 socios mantienen sus finanzas saneadas con un déficit controlado

La tasa de ocupación femenina en España es del 46 por ciento
Europa no acaba de hacer el viraje hacia la economía de la innovación, la creación de empleo productivo se ralentiza y, por si fuera poco, sus finanzas públicas están cada vez peor saneadas. Éstas son algunas de las conclusiones extraídas ayer por la Comisión Europea en los informes que, en marzo, abordarán los líderes de los Veinticinco para reformar el Pacto de Estabilidad y la estrategia de crecimiento de Lisboa. Bruselas analiza las tendencias de cada país, y en España echa en falta más esfuerzos para reducir la temporalidad en el empleo y para prolongar la vida laboral. Los cuatro informes adoptados por el Ejecutivo comunitario abarcan las grandes orientaciones sobre política económica, empleo, mercado interior y medio ambiente. Y aunque la UE constata que ha realizado progresos en la consecución de un verdadero mercado único, de lo que la liberalización del sector energético sería un claro ejemplo, subraya que «todavía queda mucho por hacer para reforzar la competitividad del bloque». Entre los puntos débiles, la Comisión enumera el paso hacia atrás que se está dando en el saneamiento de las finanzas públicas, pues sólo 8 de los 25 socios conservarán una posición próxima al equilibrio presupuestario. Las autoridades comunitarias echan en falta políticas de empleo más activas y más inversiones en la innovación y el conocimiento, sin duda el principal objetivo de la estrategia de Lisboa. El informe sobre el empleo 2004-2005 pone un énfasis especial en la competitividad de la mano de obra, que «ha caído de forma dramática -dice el texto- en los quince países que formaban la UE antes de mayo». Tanto es así que, entre el 2001 y el 2003, la productividad por persona empleada creció en la UE a Quince en un tímido 0,6%, frente a la evolución del 2,9% que registró Estados Unidos. Además, España e Italia son los países con los peores datos.