Estados Unidos se opuso a duplicar la ayuda a estos estados propuesta por el Reino Unido
El G7 apoya la eliminación total de la deuda de 37 países pobres
Es la primera vez que los siete grandes muestran su voluntad de cancelar ese débito al 100%

De izquierda a derecha, Greenspan, Weber y Wolfensohn tras la reunión del G7 ayer en Londres
El ministro británico de economía, Gordon Brown, lograba ayer una importante victoria, aunque para algunos sólo un triunfo a medias, al lograr que en el comunicado final de la reunión del grupo de los Siete (G7) quedara plasmada por primera vez la voluntad de llegar a cancelar hasta el 100% de las deudas multilaterales contraidas por los países más pobres del mundo, la mayoría ubicados en el continente africano. La propuesta completa de Brown era la de cancelar la deuda y doblar la ayuda actual de unos 120 billones de euros por año que reciben estos países, propuesta a la que se opuso Estados Unidos. La reunión en Londres de los siete países más ricos del mundo, EE.UU., Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Japón y Canadá, ha durado dos días y a su término su presidente, el ministro británico no disimuló su afán triunfalista y dijo que esta reunión será recordada como «la de la cancelación del 100% de la deuda». Un año que pasará a la historia Además, agregó que en el «2005 pasará a la historia por ser el primer año en el que los ricos han escuchado la voz de los más pobres». Brown, que presidió la reunión del G7, agregó que «haremos esfuerzos, sobre todo en el caso de África, continente que en su estado actual de progreso no alcanzará ninguno de los objetivos de las Metas de Desarrollo del Milenio». Entre esos objetivos está el de reducir su pobreza actual a la mitad para el 2015. El ministro explicó también que este alivio financiero de los 37 países con el mayor montante de deuda será analizado «caso por caso». Además, agregó que el director general del Fondo Monetario Internacional, el español Rodrigo Rato, tiene de plazo hasta abril para presentar un informe sobre el uso de las reservas de oro de esta institución financiera para ayudar en la cancelación de la deuda. Los deseos de Brown de duplicar los planes de ayuda financiera a los países más pobres no fueron aceptados por Washington, aunque la ministra británica para el desarrollo internacional, Hilary Benn, dijo que se encontrará una solución a este problema para en el 2006, «con o sin Estados Unidos». Esta propuesta es la piedra angular del programa de la nueva versión de Brown de un Plan Marshall para África, iniciativa que ya ha logrado que la ayuda británica a los países más pobres de ese continente se multiplique por cuatro. Incrementar la flexibilidad de determinados tipos de cambio para los grandes países «para promover ajustes suaves y extensos al sistema financiero internacional» fue otro de los objetivos propuestos por el G7, en una clara referencia al tipo de cambio del yuan chino frente al dólar norteamericano. El G7 también indica en su comunicado final que otra serie de medidas, tales como el establecimiento de un marco legal fiable, se tienen que aplicar en los 37 países más pobres para ayudar a la inversión privada, tanto doméstica como extranjera.