El enfrentamiento con el Ejecutivo parte del traslado de la sede del organismo a Barcelona
Bustelo se rinde ante el Gobierno y dimite al frente de la CMT
Los ministerios de Industria y Economía consensuarán el nombre de su sustituto Análi
Carlos Bustelo, presidente de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, ha tirado la toalla en su enfrentamiento con el Gobierno por el traslado a Barcelona de la sede de este órgano regulador. Nombrado por el PP y con un mandato que se prolongaba hasta finales del 2008, Bustelo ha remitido una carta a José Luis Rodríguez Zapatero en la que pone su cargo a disposición del Ejecutivo. Industria ha tardado poco en dar a conocer la aceptación de esa renuncia. El departamento que dirige José Montilla había llegado a sugerir que Bustelo podría ser destituido por razones disciplinarias. El nombre del sustituto ha de ser aprobado en Consejo de Ministros a propuesta conjunta de Industria y de Economía para los cuatro años de mandato restantes, según establece la Ley de Telecomunicaciones. Responsables del Gobierno informarán luego al Parlamento. Bustelo basa su dimisión en «las dificultades puestas para llevar a cabo el complejo y delicado proceso de trasladar la sede de la Comisión a Barcelona», según comunicado oficial. Esa mudanza, consecuencia de un pacto político alcanzado entre Zapatero y Maragall el pasado verano -del que Bustelo habría sido informado directamente por el ministro Montilla, según fuentes de Industria-, se ha justificado en la descentralización de los órganos reguladores, pero fue recibida con fuerte oposición en la CMT, desde el consejo hasta el comité de empresa. Ante los principales dirigentes del sector de las telecomunicaciones Bustelo dijo que el traslado de la sede de la CMT a Barcelona debía interpretarse, «no como una deslocalización, sino como una deportación». Estas manifestaciones fueron el anticipo de una posterior confrontación directa. Declaración de guerra Lo que Industria interpretó como una declaración de guerra fue el punto quinto del acuerdo adoptado por el consejo de la CMT el pasado 17 de febrero, determinante de las condiciones para el traslado a Barcelona. El órgano regulador estableció la «necesidad inexcusable de que se mantengan en Madrid las dependencias que garanticen la fluidez de las relaciones».