La mayor esperanza de vida o la disminución del tamaño del hogar crearán 994.000 hogares
Los nuevos dueños de las casas
Los inmigrantes y los hogares unipersonales compensarán la menor demanda natural de viviendas que se producirá en España al menos hasta el 2011
Inmigrantes y, sobre todo, hogares más pequeños, van a compensar la menor demanda natural de viviendas generada por causas demográficas en España hasta el 2011. Para que el sector inmobiliario no pinche, será necesario el mantenimiento de un buen ritmo de crecimiento económico, que debe permitir la continuada expansión del empleo. Así podrán los inmigrantes acceder a una vivienda y mantenerse el gran número de hogares de reducido tamaño que se están generando por razones de cambio social (ancianos que viven solos, separaciones y divorcios...). La demografía, un factor decisivo en la fase de auge inmobiliario que parece haber empezado a frenarse, va a perder peso como factor de expansión del mercado en los años que se avecinan. Pese a ello, entre el 2002 y el 2011 se crearán 2.289.000 nuevos hogares, una cifra levemente inferior a los más de 2,3 millones de los años 1991 a 2001. En un extenso estudio que acaba de publicar Caixa Catalunya el autor del trabajo, el catedrático Josep Oliver Alonso, concluye que, con estas perspectivas, «el mercado inmobiliario español depende críticamente del mantenimiento de las circunstancias excepcionales que han presidido el crecimiento de la economía española desde 1995». La demanda de vivienda principal -explica- estará directamente vinculada a la bonanza económica, que permite afrontar gastos unitarios más elevados en la constitución de una familia -de ahí la razón de que se construyan viviendas de menos metros- y facilita la continuación de los flujos migratorios. En el decenio que llega hasta el 2011, los factores socioculturales explicarán cerca del 43,4% de todo el incremento en la formación de nuevos hogares, cuando en el periodo 1991-2001 apenas representaron el 24,8%. La inmigración justificará otro 21,2% (frente al 20,7% de la década anterior) y descenderá notablemente la contribución de los factores demográficos desde el 54,5% al 35,4%. Mientras en la pasada década los cambios en la pirámide de población hicieron posible la creación de más de 1,2 millones de hogares, su aportación en la actual apenas será de 800.000 familias. Factores sociales y culturales como la mayor esperanza de vida o la disminución del tamaño del hogar permitirán la creación de 994.000 hogares (frente a 578.000 de la etapa anterior). La cultura La contribución de la inmigración será importante. Aunque se mantendrá estable en unos 484.000 nuevos hogares, no hay que olvidar que ya está ha hecho posible el aumento de la tasa de fertilidad femenina del país. A medio y largo plazo, su comportamiento se convertirá en un determinante de la formación de familias y, en consecuencia, de la evolución del mercado de la vivienda principal. Pero, sobre todo, están siendo elementos de raíz social o cultural los que inciden en la trayectoria de crecimiento del número de nuevos hogares españoles. La reducción del tamaño medio de las familias, el retraso en la emancipación de los jóvenes, la emigración de la población autóctona y el aumento de la esperanza de vida suponen una contribución cercana al millón de hogares, exactamente 993.694.