Diario de León
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Íñigo Domínguez - roma
León

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El futuro de la opa que el BBVA se dispone a lanzar sobre la Banca Nazionale del Lavoro (BNL) depende en gran medida de un solo hombre, que se sienta desde hace doce años en el primer despacho del Banco de Italia y que, además, lo seguirá haciendo. Su cargo acaba de ser confirmado como vitalicio, una situación única en la UE que da muy bien la idea de las excepcionales prerrogativas y poderes de que goza Antonio Fazio, uno de los personajes más influyentes de Italia. En este momento, simboliza la defensa de la perpetuidad del peculiar sistema bancario italiano frente a los aires modernizadores de Europa, representados en el insólito desafío del BBVA y los holandeses de ABN Amro, las primeras entidades que osan «asaltar» un mercado protegido y enmarañado. Fazio, de 68 años, carácter hosco y batallador, aficionado a los buenos puros, ha pasado más de la mitad de su vida en el Banco de Italia. Llegó a la institución en 1962 y dos décadas después ya era vicedirector. Nada se mueve en el mercado italiano sin su visto bueno y, lejos de ser un árbitro del sistema, coloca las piezas del tablero como si jugara al monopoly. De talante liberal, sus detractores le atribuyen un cierto aire provinciano. «Hasta ahora Fazio ha pilotado la reordenación del sistema de crédito sin rendir jamás cuentas del sentido, la lógica o la finalidad de sus decisiones», opina Massimo Riva, experto del semanario L'Espresso . Según este esquema, en torno a la cúpula del Banco de Italia orbita un estrecho círculo de entidades, cohesionado con favores y amistades. Los «faziosos», se les suele llamar. El caso más llamativo es reciente: el banco de la Liga Norte, Centroeuronord, se dirigía a la quiebra y Fazio envió a reflotarla a uno de sus protegidos, Gianpiero Fiorani, de la Banca Popular de Lodi. También ha embarcado a la Popular de Verona y Novara, aunque ni le iba ni le venía, en el frustrado intento de arrebatar el control de la BNL al BBVA. Además, el sistema económico italiano es «bancocéntrico»: son los bancos quienes controlan las grandes empresas, la industria y los servicios. Si una entidad extranjera llega a colonizar un banco, en realidad está abriendo una puerta para entrar también en colosos como Fiat, Telecom, Mediobanca o Generali.

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