Sólo un 9% de quienes han podido irse de casa de sus padres han recibido algún apoyo oficial
El 60% de los jóvenes ven imposible acceder a un piso incluso de alquiler
El 62% de los encuestados reconoce que no podría independizarse sin la ayuda familiar

Un bloque de pisos visto desde un sótano
Seis de cada diez jóvenes españoles -en concreto, el 62%- ve «difícil» o «prácticamente imposible» el acceso a una vivienda, según un estudio del Instituto de la Juventud (Injuve), que será hecho publico en los próximos días. El trabajo señala que el alto precio de los arrendamientos y el anhelo de ser propietarios hace que sólo un 7% de las personas de entre 18 y 34 años prefiera el arrendamiento. Este análisis deja en evidencia el desconocimiento de los planes y ayudas del Ministerio de María Antonia Trujillo y revela también un elevado pesimismo en el colectivo sobre sus posibilidades de emanciparse. La fotografía que realiza el Injuve deja claro que en bastantes ocasiones optar a un techo propio se convierte para muchos jóvenes en una verdadera quimera. Aunque la mayoría de los consultados por esta institución dependiente del Ministerio de Trabajo sostiene que en los próximos tres años tiene intención de abandonar la casa de sus padres, sólo un 20% cree que será fácil. El 52% opina que le será difícil y un 10% entiende que no podrá hacerlo de ninguna manera. La principal razón para abandonar el nido paterno es «el deseo de independizarse», seguido de la vida en pareja y el traslado por motivos de trabajo. Respecto al domicilio en el que viven de forma habitual los jóvenes, la mitad habita con sus progenitores mientras el 42% tiene su propia casa. Ante la pregunta de dónde quisieras vivir, un 81% responde «en mi propia casa», mientras un 13% apuesta por la casa de sus padres y un 4% prefiere un piso compartido con amigos. Sin embargo, esta pregunta es un tanto ilusoria, pues seis de cada diez reconocen que no viven donde le gustaría por motivos económicos (empleo, capacidad de ahorro, etc.) y el 10% cree que el precio de la vivienda les supone un freno insalvable para optar al piso de sus sueños. Las chicas, peor Los afortunados que viven en una casa distinta a la de sus padres se distribuyen de la siguiente manera. El 10% es propietario de un piso y, además, lo ha pagado por completo. El 47,6% de los encuestados sufre una hipoteca que aún no ha terminado de pagar (le faltan, de media, 19 años de cuotas), el 4% ha heredado su vivienda y el 31% abona cada mes un alquiler. Entre los dueños de su propio piso aparece una diferencia notable entre las chicas y los chicos, pues sólo un 9% de ellas es propietaria de su casa mientras el porcentaje en el segmento masculino se eleva al 12,5%. Los jóvenes pagan de media 460 euros al mes por su hipoteca y 425 euros en el caso del alquiler. Estas cantidades dejan al primer colectivo sin apenas posibilidades de comprar un piso en muchas de zonas de España (el crédito medio supone una renta mensual mucho más alta) y a los arrendadores lejos de los precios que, por ejemplo, ofrece en su página web la Sociedad Pública de Alquiler en los mercados de Madrid (donde se llega a pedir 1.100 euros por 100 metros cuadrados), Barcelona o Málaga. Si se les pregunta si prefieren una vivienda en propiedad o el alquiler, el 90% apuesta por la adquisición y sólo el 7,4% se inclina por el arrendamiento. Es evidente que si la diferencia de los pagos medios confesados se limita a 35 euros, la posibilidad de compra es mucho más atractiva. De hecho, el 45% de los jóvenes asegura que los alquileres son caros. El abandono del nido familiar es sólo formal pues, según el Injuve, el 62% de los encuestados reconoce que no podría independizarse sin la ayuda económica de su familia. Sólo un 9% de quienes han podido independizarse de sus padres han recibido apoyo oficial.