Pide a la UE que defina una estrategia energética común que no dependa de las coyunturas políticas
España adelanta la libre entrada de 75 millones de ciudadanos del Este
El presidente del Gobierno descarta que la medida tenga un impacto negativo en el mercado laboral

Zapatero y Marcinkiewicz, entre otros, durante su visita a la Alhambra
El presidente del Gobierno anunció ayer al término de la III Cumbre Hispano Polaca que a partir del 1 de mayo España abrirá sus fronteras a los trabajadores de los países del Este que ingresaron en la Unión Europea en el 2004. Una decisión «valiente», según el primer ministro polaco, Kazimierz Marcinkiewicz, quien resaltó en Granada la «enorme importancia» de la medida para un país que, defendió, cuenta con diez millones de jóvenes «estupendamente formados». «Se acabaron las restricciones». Así resumió el jefe del Ejecutivo la decisión de mayor calado de la cumbre, que afectará a los ciudadanos de Polonia, Estonia, Letonia, Lituania, República Checa, Eslovaquia, Hungría y Eslovenia, países que el 1 de mayo de 2004 ingresaron en la Unión con esta salvaguarda para proteger los mercados laborales de los antiguos socios por un período transitorio de siete años. El Gobierno entiende, sin embargo, que puede levantar esas barreras dos años después del ingreso de los nuevos países del Este sin que esa medida desestabilice el mercado interno. Al contrario, según Zapatero esa movilidad laboral será «muy positiva» para la economía y el desarrollo del país. Recordó además que otros países de la Unión, como Reino Unido, Irlanda y Suecia tampoco tienen esas restricciones y confió en que el resto de socios comunitarios levante sus fronteras antes de que transcurran esos siete años. Temores disipados El jefe del Ejecutivo recalcó que la experiencia en estos casos, como ocurrió con España, es que «esos temores se disipan con los hechos» y se preguntó por qué los trabajadores de los nuevos socios no tienen los mismos derechos que el resto de europeos. Zapatero decidió realizar el anuncio antes del Consejo Europeo del 23 y 24 de marzo que debatirá esta cuestión como una expresión de apoyo y «solidaridad» con estos países. Marcinkiewicz inició su intervención ante la prensa con un «gracias, gracias, gracias» y reconoció que para él esta cumbre fue «rara» puesto que en ella sólo recibió «buenas noticias» de su homólogo español. Aplaudió la medida porque a partir del 1 de mayo los ciudadanos comunitarios del Este tendrán «una nueva libertad e igualdad» e invitó al resto de socios a dar el mismo paso que España. Defendió que Polonia tiene un «fantástico potencial» y que cuenta con toda una generación de veinteañeros -más de diez millones de jóvenes formados- para quienes la apertura del mercado laboral tendrá gran importancia. En esta cumbre, que aunque comenzó con retraso terminó con puntualidad, los dos gobiernos abordaron sus problemas comunes en la UE y se comprometieron a realizar un trabajo conjunto en esos asuntos.