El sector de servicios, con el 73%, acaparó la inmensa mayoría de las colocaciones estables
El cambio del empleo temporal a indefinido ya no estará bonificado
El 50,4% de los puestos fijos creados en marzo procedió de contratos temporales

La nueva reforma laboral pretende acabar con el uso inadecuando de las colocaciones temporales
El 50,4% del nuevo empleo fijo creado en marzo procedió de la conversión de contratos temporales en indefinidos. El Gobierno considera que este efecto es negativo para el mercado laboral. Explica que las conversiones están bonificadas y suponen un ahorro para las empresas. En consecuencia, los patronos se inclinan por ofrecer contratos temporales, que luego al transformarlos en fijos les reportan beneficios, en lugar de suscribir desde el principio colocaciones indefinidas. Ejecutivo, empresarios y sindicatos apuestan ahora por variar el mecanismo de bonificaciones. Esperan incluir en el acuerdo de reforma laboral que se avecina un sistema que premie desde su inicio el empleo estable, sin tener que pasar por contratos temporales. Además, apuestan por ampliar de dos a cuatro años la duración de los incentivos. Escasez de empleo estable En marzo, una vez más, el sector servicios acaparó la inmensa mayoría de las nuevas colocaciones estables al absorber el 73% de los empleos fijos creados, según figura en un informe del Servicio Público de Empleo (SPE) (antiguo Inem). Marzo del 2006 fue el segundo mes consecutivo en el que el porcentaje de contratación indefinida sobre el total suscrito superó el 11%. Sin embargo, el empleo estable no consiguió despegar. Acabar con el uso inadecuado del encadenamiento de colocaciones temporales es el principal reto de esa reforma laboral, que Gobierno, empresarios y sindicatos negocian a marchas forzadas, para lograr un acuerdo antes del Primero de Mayo. En marzo se generaron 1.379.250 contratos, pero de ese total el 88,7% tenía fecha de caducidad. Únicamente 176.266 de los nuevos puestos de trabajo fueron fijos, cifra que benefició sobre todo a los hombres, con edad comprendida entre los 25 y los 44 años, dedicados al sector servicios. Por el contrario, las mujeres mayores de 45 años, encargadas de tareas agrícolas, fue el grupo que menos contratos indefinidos consiguió. Una de las medidas existentes encima de la mesa que estudia cambiar la reglas del mercado de trabajo es la aplicación con carácter general del contrato de fomento del empleo indefinido, creado para impulsar la inserción laboral de las personas con gran dificultad para acceder a una colocación. Su origen data de 1997, conlleva un despido más barato que la modalidad ordinaria y cada vez se puede aplicar a más colectivos. La ampliación ha sido de tal magnitud, que en la actualidad, el contrato de fomento excluye de su cobertura únicamente a los varones de 30 a 45 años, grupo que, por otro lado, se encuentra entre los más favorecidos por los contratos indefinidos. Fue el Gobierno, quien desde la apertura de la negociación abogó por generalizar esta modalidad de empleo. Los sindicatos admiten su extensión siempre que conviva con el indefinido ordinario; condición que disgusta a Ceoe. Los empresarios reclamaron, en su día, sin éxito la supresión del habitual contrato fijo, reivindicación que se encuentra aparcada.