La compañía, con pérdidas importantes, afirma que el nuevo dueño respetará los trabajos

Una multinacional italiana compra Chupa Chups por 400 millones

La empresa emplea a 1.400 personas en sus fábricas de Cataluña, Asturias, México y Rusia

La Ley Antitabaco ha disparado las ventas de este caramelo

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Paco Soto - barcelonaefe | barcelona
León

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La multinacional italiana del sector de la confitería Perfetti Van Melle ha firmado un acuerdo de compra con la empresa fabricante de caramelos con palo Chupa Chupas, propiedad de la familia Bernat, por un valor de 400 millones de euros, según confirmaron ayer fuentes de la compañía española de origen catalán. Chupa Chups, que emplea a más de 1.400 trabajadores y tiene cuatros fábricas en Cataluña, Asturias, México y Rusia, ha decidido vender el 100% del capital del grupo español una semana después de la oferta que le fue presentada por la banca de inversión Rothschild «con el objetivo clave de reforzar la posición de liderazgo de sus marcas». Chupa Chups, presente en 150 países tras haber iniciado la expansión exterior de las empresas españolas, considera también que el cambio de propiedad en esta empresa fomentará su mayor competitividad en el sector de la confitería, que «registra un rápido proceso de integración global». Por ello, la decisión de vender se ha tomado «tras un profundo proceso de análisis» de la compañía que, «dentro de su plan estratégico», inició hace meses «la búsqueda de posibles aliados para mejorar y consolidar su posición de mercado en determinadas zonas geográficas». El comprador italiano es una de las primeras compañías mundiales del sector de la confitería, tras la fusión en el 2001 de la italiana Perfetti y la holandesa Van Melle. Hace un año ya entabló una primera alianza con Chupa Chups hace para comercializar sus respectivos productos en el mercado alemán, junto con Lofthouse of Fleetwood. En la actualidad, el nuevo propietario emplea a 11.600 personas en plantas de Europa, América y Asia-Pacífico y facturó en 2005 un total de 1.430 millones de euros, tras comercializar marcas como Mentos, Frisk o Happydent en 130 países. El grupo tiene su sede central en las localidades italiana y holandesa de Lainate y Breda, respectivamente. Por su parte, Chupa Chups facturó 264 millones de euros en 2004, último ejercicio disponible, lo que significó una caída de los ingresos de un 11% respecto al año 2003. Según la multinacional española, la caída de los ingresos se debió a la apreciación del euro frente al dólar, la eliminación de algunos productos deficitarios y el cierre de su filial en Estados Unidos. Aún así, se ha beneficiado este año de la entrada en vigor de la Ley Antitabaco, lo que ha disparado las ventas de caramelos en el mercado. Tanto es así que en los cinco primeros meses de 2006 se han vendido ocho millones más de chupa chups. Nueva fábrica Para el próximo ejercicio, la empresa dispondrá de una nueva planta productiva que construyen en la localidad barcelonesa de Sant Esteve Sesrovires y que sustituirá a otra instalación ubicada en el mismo municipio. La fábrica de Sant Esteve Sesrovires asumirá una parte importante de la producción de las factorías del grupo en México y Rusia. Chupa Chups decidió construirla tras superar la difícil situación vivida en el 2002, cuando registró unas pérdidas de 15 millones de euros causada por el descalabro de las ventas. La dirección tomó entonces una serie de medidas para reflotar el negocio, como la venta de la 'Casa Batlló, un edificio modernista obra del arquitecto Antoní Gaudí ubicado en el centro de Barcelona que pasó a ser propiedad directamente de la familia Bernat. La compañía, que además del caramelo con palo también comercializa la marca Smint, ha impulsado un plan de diversificación de productos para la comercialización de ropa y juguetes con la enseña de Chupa Chups. Los responsables comunicó que, tras la compra, se mantendrán la sede central y de Chupa Chups y sus fábricas en Cataluña y Asturias, así como los centros de innovación y mercadotecnia de la nueva empresa para las marcas Chupa Chups y Smint. La empresa también confirmó que se mantendrán los compromisos alcanzados por la dirección con los sindicatos y las administraciones públicas, con el objetivo de «llevar a cabo las inversiones previstas» en la nueva fábrica. Sin embargo, los trabajadores se mostraron ayer inquietos tras conocer la noticia y prefirieron esperar acontecimientos.

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