Tirar una carta del banco a la basura, la principal imprudencia
El uso de identidades falsas eleva a 300 millones el fraude en el crédito
El préstamo rápido y la financiación de automóviles son las operaciones con mayor riesgo

Francisco Briones a su salida de la prisión madrileña de Soto del Real
La protección de los datos personales es crucial para no ser víctima de un fraude de identidad, en el que alguien suplanta su personalidad por la de otra persona para acceder a bienes o servicios financieros. Tirar una carta del banco a la basura es sólo un ejemplo de las imprudencias que se suelen cometer en este sentido. Se calcula que en más del 75% de los residuos que se generan hay documentos que contienen datos personales e incluso bancarios. El fraude de identidad, del que son víctimas los consumidores y los bancos, genera en España unas pérdidas anuales superiores a los 300 millones de euros y experimenta un crecimiento interanual cercano al 20%. Así se desprende de un estudio elaborado por Experian, compañía especializada en la asesoría del mercado crediticio y la prevención del fraude. Según la corporación, las operaciones donde es más probable que se produzcan fraudes son los créditos al consumo, la financiación de automóviles y, sobre todo, el llamado crédito rápido. La especial incidencia en este último se debe a su sencilla tramitación y la escasa documentación que exigen las entidades prestatarias. La dimensión y sofisticación que está alcanzando este tipo de fraude permite pensar en grupos organizados dedicados a utilizar datos personales ajenos para beneficio propio. Prevención No tirar documentos que contengan datos confidenciales sin destruirlos y comunicar cambios de domicilio a las entidades bancarias y financieras con las que tengamos relación son algunas de las recomendaciones de los expertos para combatir el fraude de identidad. Es prudente además, solicitar sistemas de reenvío de correo para que nadie pueda robar la correspondencia y usarla de forma irregular. El cuidado de los datos personales de alguien que ha muerto es tan importante como proteger los propios. Por eso, las entidades bancarias enfatizan la necesidad de comunicar de inmediato el deceso de un familiar a los bancos en los que tuviera cuentas a su nombre. En lo que a movimientos de tarjetas de crédito y cuentas bancarias se refiere, debe compararse con frecuencia el extracto bancario con los recibos de compra para detectar un posible cargo fraudulento. Al cambiar de banco no se deben dejar activas cuentas con un saldo mínimo. Asimismo, si se deniega un crédito sin motivo aparente, hay que comprobar que no exista una deuda con-traída a nuestro nombre. Los prestatarios de servicios de banca por Internet recomiendan a los usuarios que no accedan desde un lugar público, donde alguien pueda ver la clave de acceso. En compras a través de la red, aconsejan no facilitar el número secreto de la tarjeta. España no ha alcanzado todavía niveles de fraude tan elevados como Estados Unidos, Australia o Gran Bretaña. Detectar estos fraudes no es fácil.