Europa acepta compartir con EE.UU. un cielo único para el tráfico aéreo
Estados Unidos y la Unión Europea liberalizarán los enlaces aéreos transoceánicos en marzo del 2008, gracias a un acuerdo suscrito ayer por los ministros de Transportes de los 27 que abre la vía al primer convenio global de cielos abiertos entre los dos principales bloques económicos del planeta. El acuerdo, adoptado a la unanimidad, permitirá a las compañías aéreas estadounidenses y europeas viajar a cualquier destino en ambos continentes, sin otras limitaciones que las que establezca la disponibilidad de slots , es decir, la posibilidad de acceder a un aeropuerto en una franja horaria determinada. La liberalización tiene carácter simétrico en lo que concierne a los enlaces trasatlánticos, pero no en lo que las compañías aéreas podrán hacer una vez alcanzados sus destinos. Las norteamericanas podrán volar a otros puntos de Europa en aplicación de la denominada Libertad de Cabotaje , que permite embarcar pasajeros en un Estado que no es el propio del avión, y desembarcarlos en ese mismo país. No así las europeas, que no podrán embarcar pasajeros en Nueva York para depositarlos en, por ejemplo, Los Angeles o Miami. Esta limitación, hecha valer por Washington con el argumento de que los Estados Unidos son un único país, y los europeos 27, constituye una de las concesiones prioritarias que la Comisión Europea espera obtener de los norteamericanos, en la segunda fase de negociaciones del acuerdo que comenzará 60 días después de su entrada en aplicación provisional. El problema de Londres Esta había sido prevista inicialmente para finales de octubre del año en curso, pero fue este jueves retrasada cinco meses atendiendo a demandas del Reino Unido, que quiere acomodar su principal aeropuerto, Heathrow, a las exigencias de la liberalización con la apertura de una nueva terminal, asignada en exclusividad a British Airways. El Reino Unido detenta el 37% de los enlaces transoceánicos con los EE.UU. que opera con dos compañías aéreas, BA y Virgin Atlantic, y ofrece reciprocidad a United y a American Airlines. Se trata de un negocio redondo, que reporta a British Airways el 60% de sus ingresos, y que la compañía quiere mantener a toda costa, aunque el aeropuerto se vea sometido a la apertura prevista en el acuerdo. Heathrow está saturado y BA no cree que haya suficientes franjas horarias disponibles antes del 2015.