Las alianzas son necesarias
El negocio aéreo está abocado a la concentración. La feroz competencia de las compañías de bajo coste y el alto precio del petróleo, sujeto en los últimos tiempos a tensiones geopolíticas en oriente que se suman al tradicional componente de la especulación, hacen necesarias aerolíneas fuertes, compactas y centradas en un área de negocio. Los primeros pasos ya se han dado. Air France se ha hecho con KLM y Lufthansa con Swissair. Sólo quedan British e Iberia sin pareja oficial. A estos condicionantes se suma el acuerdo de cielos abiertos , cerrado recientemente por la Unión Europea y Estados Unidos y que sustituirá los pactos bilaterales que hoy mantienen los países de la UE y EE.UU. En la práctica supone la liberalización de los vuelos de uno a otro lado del Atlántico norte. Ambas partes calculan que generará unos beneficios de 12.000 millones de euros y cerca de 80.000 empleos suplementarios. Los grandes beneficiados, según coinciden todos los analistas, serán Iberia y Aer Lingus, la aerolínea de bandera irlandesa. El gran perjudicado, British Airways, que verá morir las restricciones que hoy limitan el número de operadores que pueden volar hacia Estados Unidos desde el aeropuerto de Heathrow. Un corredor que en la actualidad sólo cubren la propia British, American Airlines, United Airlines y Virgin Atlantic. Los 'cielos abiertos' han acelerado el proceso de concentración. Nadie quiere quedarse fuera y captar el negocio de Iberia con Latinoamérica (un 19% del mercado) es esencial para todos.