El Gobierno advierte que las concesiones privilegiadas están condicionadas a su españoleidad
Iberia exige a TPG que identifique a sus socios españoles en la opa
Avisa de que no facilitará la operación hasta saber si tiene pactos con otras aerolíneas

Iberia goza de unas conexiones privilegiadas con Latinoemérica
Iberia no abrirá sus libros de cuentas ni ofrecerá ninguna información a Texas Pacific Group (TPG) si ésta antes no le aclara quiénes son sus socios españoles y, sobre todo, si ha cerrado alguna alianza con otra aerolínea nacional. Así lo decidió este jueves el consejo de administración de la empresa, reunido de forma extraordinaria. La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, se refirió también a la eventual compra de la compañía de bandera. Explicó que cualquier operación queda en el ámbito privado, pero recordó que su obligación es garantizar que el futuro propietario preste un servicio «con niveles adecuados». Por el momento, TPG se ha quedado con un palmo de narices. Iberia, que ha facultado a su presidente, Fernando Conte, a ofrecer información a «a potenciales inversores que muestren un interés real y serio en participar en alguna operación corporativa relevante», tiene la mosca tras la oreja. El fondo estadounidense está obligado a acompañarse de un socio español y, de momento, se resiste a desvelar si lo tiene. Habrá de hacerlo, si quiere seguir adelante con su opa, en la que ofrece como precio indicativo (uno ficticio sin conocer los entresijos financieros de Iberia) de 3,6 euros por acción. Por debajo del mercado, en el que los títulos se pagan a 4 euros, un 40% más caros que a comienzos de año. El compañero de viaje de TPG podría ser uno de los miembros del llamado núcleo duro de Iberia, formado por British Airways, Caja Madrid, BBVA, Logista, el Estado a través de la Sepi, El Corte Inglés y varias cajas de ahorro, agrupadas en Ahorro Corporación. Algunos ya han mostrado, de forma más o menos explícita, su intención de vender sus acciones, que en conjunto suponen un 40% del capital. Algunos analistas apuestan, sin embargo, por otra aerolínea española con el Grupo Marsans (Spanair) como eventual primer interesado. Algo que sus propietarios, Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz -nuevo presidente de la patronal CEOE-, han desmentido. La ley limita a TPG a aspirar como máximo a un 49% de Iberia. Además, muchos de los permisos de vuelo hacia Latinoamérica -el puntal de su atractivo- de la aerolínea de bandera no son realmente suyos sino del Estado. De ahí la importancia de los socios de TPG. Concesiones estatales Magdalena Álvarez se refirió ayer a esos permisos de vuelo. «Cuando se habla de si puede haber un cambio de propiedad en Iberia, puede afectar a otras decisiones o normas que se aplican en la actualidad, porque hay determinadas concesiones a una empresa concreta con unas características concretas», dijo en una entrevista concedida a la cadena Ser. La ministra advirtió que si ese escenario cambia quizás ya no se puedan aplicar esas normas como hasta ahora. «Esos convenios se refieren a empresas españolas, si pierden la españolizad se pierde ese derecho», sentenció. British Airways, el socio natural de Iberia, prefiere guardar silencio. Ha encargado un informe al banco de inversión UBS para que le oriente qué hacer con su 10% de Iberia. Lufthansa, el otro candidato con más números, ha afirmado que Iberia está «muy cara». Los sindicatos presentes en la aerolínea no se han pronunciado de forma oficial. Sin embargo, es más que sabido que los trabajadores prefieren a alguien del sector a un fondo de inversión, que normalmente se dedican a trocear aquellas firmas que adquieren para exprimir rentabilidad a los pedazos. Parte de la plantilla se muestra partidaria de, si es inevitable un movimiento corporativo como así parece, intentar una suerte de fusión o de holding con otra gran compañía europea.