La depreciación del dólar hace que la capacidad de compra de las empresas crezca un 13%
El Gobierno anima a invertir en el extranjero por la subida del euro
El Ejecutivo confía que esta situación ayude a moderar la inflación europea entre 1 y 4 décimas

La coyuntura de la divisa europea ayudará a aumentar la presencia española en el exterior
Un euro más fuerte también puede traer «un pan debajo del brazo», como reza el dicho que ocurre con los recién nacidos, y no sólo las consabidas complicaciones para las ventas de los Estados miembros de la UE fuera de su entorno natural, debido al encarecimiento «forzoso» que sufren sus productos frente a terceros. Así, al menos, lo considera el Gobierno, secundado en este caso por buena parte de los expertos macroeconómicos del país, quienes creen que la coyuntura actual de la divisa europea traerá «una de cal y otra de arena», y ayudará a mejorar aún más la «notable» presencia inversora española en el exterior. Sólo cambiaría su visión, a peor, si el cambio ascendiera a 1,5 dólares, algo impensable por ahora. Según advierten los técnicos del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, con un dólar depreciado frente a su homólogo europeo la capacidad de compra de sus principales aliados occidentales se incrementa de manera potencial, en concreto, casi un 13% desde principios del 2006. Entonces el cambio entre ambas monedas se fijaba en 1,20 unidades de la divisa estadounidense frente a los 1,3526 con que cerró el viernes y los 1,3673 que alcanzó el pasado 27 de abril, su valor máximo desde que el euro empezó a funcionar en 1999. Esta situación facilita las adquisiciones por parte de empresas españolas de sus rivales, ya sean reales o potenciales, en mercados tan interesantes como el asiático, el latinoamericano o en el propio estadounidense. Los sectores de la banca -Santander y BBVA-, energía -Repsol e Iberdrola, sobre todo, por ser ahora mismo las más dinámicas en la aventura exterior- y telecomunicaciones -Telefónica- son los más beneficiados a la hora de intentar esas compras en terceros países. Este efecto positivo ya se notó en las exportaciones de capital durante el 2006, que crecieron casi un 81% hasta aproximarse a los 58.840 millones de euros (54.485 millones en términos netos, un 112% más), de acuerdo con la última estadística oficial disponible en Industria, donde estiman que dicha mejora se ha moderado algo en el primer cuatrimestre del presente ejercicio (con un alza superior al 40%, según cálculos aún provisionales) en línea con la propia evolución del euro, que registró otro récord a finales del año pasado. Dos terceras partes de esa inversión se dirigen a suelo anglosajón, en concreto a Reino Unido (56%) y, en menor medida, Estados Unidos (10,5%), una proporción que el Gobierno valora de forma positiva, pero que le gustaría ampliar con un mayor papel de las economías emergentes (India, Brasil y Rusia, donde la divisa norteamericana aún se mantiene como su principal referente comercial). Otros factores positivos de la revalorización del euro es que la factura energética se reduce (ya que el petróleo se compra en dólares), al igual que las importaciones procedentes de todos los continentes salvo el americano y el propio europeo, lo que hace que la inflación se contenga -entre una y cuatro décimas en la zona euro por cada apreciación en un 10%, según el Banco Central Europeo (BCE)-. También resulta más barato hacer turismo en destinos lejanos y exóticos.