Portugal y Grecia completan la lista de «los más endeudados» por sus relaciones comerciales
Un déficit comercial del 8% pone en peligro la competitividad de España
El BCE alerta de los riesgos de tener «númeror rojos» por su dependencia de inversión extranjera

Las ventas nacionales al exterior no se compensan con la inversión extranjera en España
España, Portugal y Grecia registraron, en 2006, la más abultada proporción de «números rojos» en sus relaciones económicas con el exterior, y ese desequilibrio no se está corrigiendo. Los tres siguen siendo los países de la zona euro más necesitados de financiación extranjera para ajustar sus cuentas. En España, el pasado año, el déficit de la balanza corriente fue equivalente al 8% del Producto Interior Bruto, y las autoridades económicas han restado importancia a este desequilibrio. El Banco Central Europeo reconoce que un elevado porcentaje de estos recursos «externos» está contribuyendo a un gran esfuerzo inversor, pero también advierte de los riesgos que conlleva esta inyección de dinero para la competitividad en precios y servicios. Cree que mayores aumentos en los costes nacionales están llevando a la economía española a recurrir más allá de lo deseable a la financiación exterior. La autoridad monetaria justifica su alarma en que la escalada del déficit corriente de la economía española -y de la portuguesa, y de la griega- ha ido en paralelo a la de los costes laborales unitarios. Entre 1998 y 2006, España presenta un incremento de los CLU del 8% respecto a la media de la zona euro, lo que equivale a un fuerte deterioro relativo de la competitividad de los costes de un punto por año. Mayores empeoramientos sólo se han producido en Grecia (11%) y Portugal (10%). La balanza por cuenta corriente de la zona euro se ha mantenido en un nivel próximo a cero desde la etapa final del lanzamiento del euro en 1999, evoca el BCE. Por países, España y Grecia se desvían de forma notable de ese equilibrio, y Portugal se les ha sumado en los últimos años. Entre 1998 y 2006 se ha disparado e Ahorro público En lo que se refiere al ahorro, reconoce el BCE que el ajuste introducido en las cuentas del sector público neutralizó en España el efecto de la disminución del ahorro bruto del sector privado. Gracias a la ortodoxia de las administraciones, la tasa de ahorro bruto total de España está en torno al 22% del Producto Interior Bruto, proporción similar a la media de la zona euro, superior a la Italia y Francia, que rebasa holgadamente a la del Reino Unido y no se aleja de la que presenta Alemania. Los expertos de la institución monetaria europea creen que la introducción del euro, así como la liberalización de los mercados financieros, han favorecido el recurso al ahorro exterior de los países más necesitados de fondos ajenos. España, y en mayor proporción Portugal y Grecia, han acudido a la inversión extranjera para proyectos que han acentuado la convergencia.