Las autoridades europeas dan un giro inédito al replantearse una política alcista ya determinada
El BCE admite la repercusión de la crisis y no sube los tipos de interés
Trichet manifestó el objetivo de analizar más detalladamente la situación antes de tomar decisiones

Jean-Claude Trichet en su comparecencia de ayer ante los periodistas congregados en Fráncfort
El impacto que la grave crisis de las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos ha tenido en los mercados financieros de todo el mundo acabó por contaminar al poderoso Banco Central Europeo, que decidió finalmente mantener el precio oficial del dinero en el 4%. La medida, ya esperada por los expertos y los mercados, fue adoptada, según el presidente de la institución, Jean Claude Trichet, a causa del alto nivel de incertidumbre que impera en el mundo de las finanzas. En atención a las nuevas turbulencias y bajo una fuerte presión política, el Consejo de Gobierno del Banco decidió dar un giro radical a su política monetaria. Aunque el presidente de la institución había insinuado en agosto que los tipos subirían en un cuarto de punto este mes, Trichet justificó el cambio de guión con una frase que no aclara sus intenciones futuras. «Dado el alto nivel de incertidumbre, resulta apropiado recabar información adicional y examinar los nuevos datos antes de sacar conclusiones de política monetaria», dijo Trichet durante una rueda de prensa. «La volatilidad de los mercados financieros y la nueva apreciación de los riesgos en las semanas recientes han dado lugar a un aumento de la incertidumbre», añadió. La volatilidad de los mercados financieros había quedado de manifiesto poco antes de la reunión del Consejo de Gobierno, cuando el Banco anunció una nueva inyección en el mercado financiero de 42.245 millones de euros, una medida que refleja que la crisis hipotecaria en Estados Unidos aun sigue causando restricciones en Europa. En otro gesto inédito, Trichet señaló que la fuerte presión de los políticos de la zona euro no tuvo ninguna influencia en la decisión adoptada por la institución. «Somos totalmente independientes. No hay duda de eso», declaró, en un intento por restar importancia a la actuación del presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, que lideró una campaña para que los políticos tengan mayor influencia en las decisiones del banco. Durante la rueda de prensa, Trichet omitió cualquier referencia a la «fuerte vigilancia» sobre las tensiones inflacionistas y la sustituyó por «una vigilancia cercana», con lo que evitó dar una señal clara sobre si habrá o no nuevas subidas .