El presidente cerró el primer día de la conferencia UE-Asia sin hablar del tema con ningún líder
Zapatero no logra ningún nuevo apoyo a su presencia en la cumbre del G-20
El Gobierno asegura que el encuentro de Pekín no es el lugar adecuado para recabar respaldos
Ni un apoyo explícito nuevo para que España esté en la conferencia financiera internacional. José Luis Rodríguez Zapatero cerró su primera jornada en Pekín, donde asiste a la cumbre entre la Unión Europea y Asia, sin haber hablado con un solo dirigente mundial de por qué considera necesaria su presencia en Washington. El presidente departió durante diez minutos, en el cóctel previo a la cena oficial organizada por el Ejecutivo chino, con el primer ministro japonés, Taro Aso. Fue lo más próximo a una reunión bilateral que pudo concertar este viernes. Fuentes gubernamentales atribuyeron esa sequía de contactos a que Zapatero no consideró que fuera el ámbito adecuado. Hasta el martes, a la cumbre de la Asem iba a asistir la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega. Pero la reunión internacional se abrió ante el jefe del Ejecutivo como una buena oportunidad para granjearse la complicidad de cualquiera de los cinco países asiáticos que han sido invitados a la reunión de Washington: Japón, China, India, Indonesia y Corea del Sur. Además, cumplía con las características de un foro vistoso para que el presidente sacara cabeza ahora que ha decidido plantar batalla para que España se abra un hueco en los directorios internacionales. En esto último centró su papel, pero las cosas no salieron bien. Zapatero se quedó sin intervenir en la primera sesión, dedicada a la crisis. La inflexibilidad de horarios dejó su discurso para la cena, donde en tres minutos y medio, esbozó su propuesta: dotar de nuevos mandatos y mecanismos al FMI.