El número de empresas y personas insolventes se dispara un 263%
En el tercer trimestre del año, el periodo en el que la economía dejó de crecer por primera vez en quince años, el número de concursos de acreedores creció de un modo inusitado. La dureza de los mercados de financiación, la caída de la demanda y los problemas arrastrados desde el comienzo de la crisis, entre otras razones, hicieron que 764 empresas y particulares se declararan insolventes, lo que supone un alza del 263,8% respecto al mismo periodo de 2007. Los expertos dan por seguro que los concursos de acreedores rondarán este año los 3.000. Cifra que, dicen, se alcanzará también en 2009. La mayoría de los asfixiados por las deudas pertenecen al sector inmobiliario-promotor que, poco a poco, comienza a transmitir los problemas a sus proveedoras. Cataluña y Andalucía han sido las regiones más afectadas entre julio y septiembre, con un 37,6% de los casos) frente a La Rioja, Cantabria, Extremadura y Navarra, las zonas con menos insolventes. Martinsa-Fadesa -que inició el pasado julio el concurso más sonado de la historia de España, con más de 5.000 millones de euros de deuda- es la punta de un iceberg cada día más grande. El número de quiebras crece trimestre a trimestre y parece no tener freno. Entre julio y septiembre, 728 de los concursos fueron voluntarios (instados por el deudor) y 36 necesarios (a instancia de los acreedores), con incrementos del 277% y del 111%, respectivamente. La inmensa mayoría (667) tuvieron como protagonista a empresas o autónomos, y otros 97 correspondieron a personas individuales. El perfil de la compañía afectada es el de una sociedad limitada (el 75,1% del total) con una facturación inferior a los dos millones de euros (61,6%) y que no pertenece a un grupo empresarial (81%). Como es evidente, el 'ladrillazo' ha hecho tambalearse a muchos empresarios del sector que, bien por el parón de las ventas bien por la presión de los bancos (que exigen muchas veces garantías adicionales para mantener las líneas de crédito abiertas), han aceptado su situación y han decidido acudir al juzgado de lo mercantil. Unos juzgados que, los analistas ven abocados al colapso, pues junto a los concursos han de lidiar con numerosos asuntos como aquellos relacionados con la propiedad intelectual o mercantil y hasta con procesos relacionados con la navegación. Más problemas tendrán algunos pequeños juzgados de primera instancia e instrucción que ante la ausencia de uno mercantil en su zona asumen los procesos concursales.