| Análisis | Debate extenso |

Un diagnóstico muy solitario

Todos los partidos cuestionan la voluntad de diálogo del Gobierno y le echan en cara que prefiere «las palabras a la acción»

Publicado por
Paula de Las Heras
León

Creado:

Actualizado:

madrid

Zapatero no encontró ni una palmada en la espalda, ni una palabra de aliento hacia su gestión, nadie que quisiera subirse a su carro. El presidente del Gobierno acudió hoy al Parlamento con una oferta de «cooperación nacional» frente a la crisis que quedó sólo en palabras. Ningún grupo le concedió la más mínima credibilidad. En «los peores momentos», así llamó él al período por el que atraviesa España, Zapatero se quedó solo. Solo con su diagnóstico y solo con sus recetas.

Los socialistas habían conseguido posponer esta comparecencia, solicitada en enero cuando aún no había comenzado el período de sesiones, con la esperanza de encontrar algo a lo que agarrarse tras los calamitosos datos del paro (3,3 millones de desempleados).

Este martes, el jefe del Ejecutivo salpicó su discurso con dos de los pocos datos positivos conocidos en las últimas semanas: el superávit de la Seguridad Social y el aumento en un 17% de la inversión extranjera. Pero ninguno de los dos sirvió para amortiguar las críticas de la oposición.

La situación es especialmente peliaguda para el Gobierno si se tiene en cuenta que apenas unas horas antes, en una rueda de prensa matutina, el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, José Antonio Alonso, había confesado su deseo de alcanzar un pacto parlamentario «estable» para acabar con la extenuante negociación a salto de mata de cada una de sus iniciativas parlamentarias. La actitud de sus posibles socios fue poco halagüeña.

Que Mariano Rajoy -”en un alto en su difícil equilibrio interno-” le acusaría de falsear la realidad y de haber perdido el tiempo con medidas «erráticas» para «salvar las apariencias» se daba por descontado. Pero no fue el único que repitió esta acusación. El representante de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, también aseguró que el Gobierno «prefiere la teoría a la práctica o las palabras a la actuación» y reprochó que el 2009 sea «un año de crisis para todo el mundo, excepto para la administración».

Incluso el peneuvista Josu Erkoreka, que hace tan sólo unos meses contribuyó a salvar los Presupuestos del Estado, afirmó que la imagen de Zapatero es la de un «boxeador noqueado». Aunque deba verse bajo el prisma de la inminente campaña para las elecciones vascas, el portavoz nacionalista subrayó que el Gobierno «falló en la previsión y falló también en la prevención, dos fases decisivas en los protocolos de combate contra las catástrofes», pero convino en que no se le puede decir que fuera su política económica la que causara el «incendio».

Cargando contenidos...

El caso es que ante la propuesta de diálogo de Zapatero para «agilizar reformas» todo fue escepticismo: Rajoy negó que el Ejecutivo haya pedido nunca su colaboración («lo que pide usted es la complicidad con una política que ha acreditado ruinosas consecuencias», dijo); Duran i Lleida insistió en que lo que hace falta es un pacto de Estado al estilo de los de La Moncloa y Llamazares le acusó de «seguir poniendo sordina a la gravedad de la crisis».