Banesto es el gran precedente de intervención bancaria
madrid
En su ya larga historia, nunca se había intervenido una caja de ahorros en España. Intervenir, sanear y vender, la fórmula que se aplicó para rescatar Banesto hace más de quince años, es el más próximo precedente, y el modelo defendido la pasada semana por el presidente de BBVA, Francisco González, como el más idóneo en la actual crisis. Lo ampara el artículo 31 de la ley de Disciplina de las entidades de crédito, para el caso de que una entidad «se encuentre en una situación de excepcional gravedad que ponga en peligro la efectividad de sus recursos propios o su estabilidad, liquidez o solvencia».
El 28 de diciembre de 1993, el Banco de España, entonces gobernado por Luis Ángel Rojo, decidió la intervención de Banesto y el relevo inmediato del equipo de administración encabezado por Mario Conde. El Gobierno presidido por Felipe González -un gabinete en el que también era Pedro Solbes el titular de Economía- le prestó pleno apoyo. Los inspectores del instituto emisor estimaron que la entidad bancaria presentaba un «agujero» de 605.000 millones de pesetas, poco más de 3.000 millones de euros, originado por la concesión de créditos malos y una serie de operaciones poco claras que acabaron por llevar a Conde a prisión.
El Parlamento refrendó el acuerdo, si bien constituyó una comisión investigadora para depurar responsabilidades.
Dos vías de rescate
El rescate de Banesto se llevó a cabo por dos vías. El Fondo de Garantía de Depósitos compró al banco activos dañados por 285.000 millones de pesetas, que revendió a la entidad a bajo precio, y le prestó otros 315.000 millones adicionales. Los depositantes recuperaron su dinero, pero los accionistas vieron esfumarse el valor de su patrimonio.
El Banco de España pidió también al sector que colaborara prestando a sus mejores ejecutivos para reflotar la entidad. El entonces Banco Bilbao Vizcaya le cedió a Alfredo Sáenz, un ejecutivo muy curtido en estas lides. Los activos «malos» -créditos, participaciones industriales e inmobiliarias de escasa calidad- se traspasaron a la Corporación Bancaria de España, que consiguió vender algunas propiedades y recuperar buena parte de los impagados.
Con el plan de saneamiento ya en marcha se convocó una subasta entre el sector privado. El Banco Santander se adjudicó Banesto por 1.682 millones de euros.