Caen incluso las agresivas importaciones de China, que en enero y febrero se redujeron un 27%
El comercio exterior español retrocede cinco años por la recesión
Todos los países industrializados registran una situación muy similar en sus transacciones

Explanada en la que se almacenan contenedores en una localidad china
madrid
Los datos ya conocidos del comercio exterior español revelan que, en los dos primeros meses del año, los intercambios de mercancías retrocedieron, en euros constantes, hasta los niveles de hace un lustro. Menor déficit comercial supone un alivio para el menguante Producto Interior Bruto, pero la causa no es precisamente tranquilizadora. La recesión es la culpable de que todas las operaciones se hayan reducido y, hasta las muy agresivas importaciones procedentes de China hayan sufrido en enero y febrero un drástico recorte, al pasar de 3.581 millones a 2.610 millones de euros.
En total, las exportaciones españolas de enero y febrero suman un importe de 23.492 millones de euros, con caída a los niveles de 2005, mientras las importaciones -“33.858 millones- repiten cifras de 2004. Todo ello en euros constantes, es decir, sin descontar el aumento que los precios han experimentado en los últimos cinco años.
Está ocurriendo en todos los países industrializados. La caída interanual del 25,5% que registraron las ventas al exterior de España en los dos primeros meses del año no está muy lejana de los retrocesos de Francia (24,5%), Alemania (23,2%), Italia (25,5%) o Estados Unidos (22,6%). Y el descenso de las importaciones en un 30,6% en enero y febrero es casi idéntico al registrado por las compras exteriores de la economía norteamericana (30,6%), aunque netamente inferior al de las importaciones germanas, que se han reducido el 15,1%.
Detrás de este desplome del comercio en áreas desarrolladas está la contracción de todo tipo de consumos. La demanda nacional de los países se ha venido abajo, la producción se ha contraído, el grifo del crédito se ha cerrado y esta evolución negativa ha alcanzado a los intercambios internacionales.
Reconversión
En España, los sectores de la automoción o los bienes de equipo ya han sacado a la luz sus dificultades exportadoras. El frenazo en las importaciones también es un inquietante signo de recesión, porque muchos productos adquiridos fuera son bienes intermedios que se incorporan a la producción nacional.
El fenómeno chino ha sido menos divulgado y resulta significativo. Pese a la proliferación en ciudades españolas de establecimientos que venden artículos de bajo precio, las compras de mercancías del país asiático se han limitado en los dos primeros meses del año a 2.610 millones de euros, un 27% menos que en igual periodo del 2008. Y la tendencia parece afianzarse, porque una de las compañías internacionales de transporte más activas en los tráficos con China confirma que las operaciones de ese origen con destino a España han caído en picado. Menos fletes representan menos abastecimiento.
Los informes de Aduanas ratifican que las partidas «made in China» que más sufren este recorte son las del menaje y las industriales, al tiempo que el textil, la confección y sus complementos se mantienen o crecen.
El ajuste no contribuye a equilibrar la balanza comercial hispano-china, ni mucho menos. Porque las exportaciones españolas a China han sufrido en enero y febrero pasados un desplome interanual del 36% hasta quedar reducidas a un importe de 226 millones de euros, frente a los 358 alcanzados en igual periodo del ejercicio anterior.
La crisis ha dado al traste con los empeños de las misiones comerciales españolas de los últimos años, que habían conseguido algún pequeño éxito.