El plan del Gobierno anima la compra de coches tras cinco años de caídas
En León las matriculaciones de turismos y todoterrenos aumentaron un 12,6% en el mes de junio, mientras que en el conjunto de España crecieron un 14,5%
Al final del túnel se atisba algo de luz. El negocio del automóvil, que reclamaba desde hace más de un año un programa de ayudas directas a la compra, se aferra hoy a un comedido optimismo al calor de los datos de junio, cuando la venta de coches cayó «sólo» un 15,9% interanual frente a los derrumbes superiores al 40% de los meses precedentes, según datos de las patronales del sector.
La mejora se debe en exclusiva al comportamiento de los compradores particulares, cuyas adquisiciones aumentaron un 14%, tras cinco años de caídas, gracias al Plan 2000E.
Los concesionarios se felicitan por la iniciativa articulada por el Gobierno, la inmensa mayoría de las comunidades autónomas y los fabricantes, pero exigen a las administraciones que les paguen los 30 millones de euros han adelantado por ellos dentro del programa de subvenciones. Y recuerdan que el Estado y las regiones ganan dinero con las ventas de coches.
Alivio. Nadie pasa por alto el descenso del 38,2% acumulado entre enero y junio, pero los primeros resultados del Plan 2000E auguran un cierto alivio para la segunda mitad del año. Constructores y vendedores se confiesan animados y rebajan su estimación de caída interanual para 2009 al 20% o 25%, con unas ventas cercanas a las 800.000 o 900.000 unidades. El sector tiene asumido que regresa indefectiblemente a los niveles de 1995 y que los 1,6 millones de coches vendidos en la reciente época de bonanza no se repetirán.
En León . Las matriculaciones de vehículos en León aumentaron un 12,6% en el mes de junio, alcanzando los 801 turismos y todoterrenos comprados al cierre del pasado mes, segú datos de la Asociación Nacional de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios.
Frente a la mejora en las compras de los particulares, que ha superado el 30% en Aragón, Asturias, Castilla y León, Extremadura, La Rioja o el País Vasco, el gran lastre llega de la mano de las empresas y los alquiladores.