Los agricultores denuncian que ellos pagan las ofertas de los supermercados
Las distribuidoras trasladan el coste de sus rebajas a lo que pagan a los productores

Un agricultor riega los productos de su huerta.
¿Quién paga el pato de las ofertas 3x2 de los hipermercados y de los jugosos descuentos aplicados a productos reclamo? Los productores agrarios aseguran que son ellos. La recesión, que ha hundido el consumo y desatado una guerra de precios entre grandes superficies, también ha tenido efectos perversos sobre el campo. Agricultores y ganaderos denuncian que las distribuidoras han recortado los precios que les pagan por los frutos de su trabajo para no reducir sus propios márgenes de beneficio. Hay alimentos como la patata, la leche y la aceituna que se venden ya por muy debajo del coste de producción.
En apuros. El sindicato agrario Coag denuncia que la caída del gasto de los hogares ha situado a los productores entre la espada y la pared. Su responsable de mercados agrarios, Miguel Padilla, lo atribuye a que la agrícola es la única actividad económica en que el productor «no pone precios a sus artículos», sino que «los imponen desde arriba» las grandes distribuidoras tras establecer los márgenes de ganancia que desean obtener.
Esa fijación de tarifas de arriba a abajo conduce, por ejemplo, a que por un kilo de patatas que en agosto costaba producir algo más de 15 céntimos de euro, el agricultor percibía sólo 6 céntimos, según datos aportados por Coag y por el estudio de la cadena de valor de producciones agroalimentarias del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (Marm). Para desesperación de los campesinos, esas mismas patatas en el estante del supermercado se vendían a 90 céntimos, un 1.500% más de lo que a ellos les pagaban en origen.
Alberto Duque, responsable nacional de patata de Coag, va más allá. Denuncia que, a pesar de las ofertas, los márgenes de beneficio que se reservan las principales distribuidoras -”Carrefour, Eroski, Mercadona, El Corte Inglés, Alcampo y Lidl-” son cada vez mayores y, en plena crisis, «los están incrementando a costa del productor».
El Índice de Precios en Origen y Destino (Ipod) que elaboran Coag y las asociaciones de consumidores UCE y Ceaccu corrobora esa afirmación: las mismas patatas que hoy cotizan a 90 céntimos en tienda, costaban 97 céntimos en agosto del 2008. Por tanto, es cierto que ha habido rebaja en el precio final, pero ese bajón es mucho mayor en el origen, pues hace un año el agricultor recibía un promedio de 31 céntimos por kilo, y ahora sólo 6 céntimos.
Los ganaderos se quejan de lo mismo. Producir un litro de leche les cuesta entre 31 y 34 céntimos, pero el mes pasado las distribuidoras lo pagaban en origen a 27 céntimos. Esa misma leche en el súper se vendía a 85 céntimos.