Programar pensando en el nuevo turismo
Redacción
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Prisciliano Cordero del Castillo
INDUSTRIA DEL DEPORTE TEMPORAL INUNDACIONES
Agencias
Paula Lerín
INVERSIÓN EN CULTURA
Manuel Félix López
La pintura del patio de butacas, iluminación y sonido dan nuevo lustre al teatro ponferradino
URBANISMO
Manuel Félix López
El área de Infraestructuras acometió en los dos últimos meses 83 intervenciones en colegios
TIEMPO ALERTAS
Agencias
Francisco Roberto Otero
El equipo berciano nunca perdió en Liga en sus visitas al Real Unión Club
María Carnero
La villa acoge el lunes su feria multisectorial arropada por las jornadas del bacalao
M. C.
La subvención se suma a los 15 M€ aportados por la Junta para paliar los daños de 2023
Juan Carlos Viloria
Los aztecas, como teatraliza maravillosamente el musical Malinche, de Nacho Cano, hacían sacrificios humanos a los dioses para aplacar su ira y que no les castigase con lluvias aciagas o sequías funestas. Aquí estamos lamiéndonos las heridas y lanzando el fango unos a otros como en las pinturas negras de Francisco de Goya después de que el dios de la lluvia haya llorado sobre Paiporta y tantos pueblos del cinturón de la capital valenciana. Aquí no hay sacrificios humanos que en la civilización política del siglo XXI se llaman ceses y/o dimisiones, para aplacar, no a los dioses, sino al pueblo soberano que es su equivalente. Pero más pronto que tarde, el dios de la política moderna va a exigir su ofrenda, el sacrificio de algún responsable del caos. Nadie quiere dimitir porque en nuestro mediterráneo país, dimitir significa ser culpable, no solo políticamente, sino penalmente culpable. Y nadie quiere cesar a nadie porque, lo primero es el partido (mi patria es mi partido) o el Gobierno.
El pueblo doliente y cabreado no se conformará con ese relato. El pueblo quiere castigo. Esto no es un asunto de políticos, de corruptelas de partido, de jueces o fiscales a la greña, de luchas por el poder. El enroque del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, en su sillón imputado por presuntamente revelar secretos, le trae sin cuidado a la calle que mira distraída la tele. Incluso, el desfile por los telediarios de los Koldos, Aldamas, Ábalos, resbalan a la mayoría más atenta al entretenimiento y los variados chiringuitos de jugones que a los líos de los políticos. Y, sería para nota, que la opinión de la calle entendiera la gravedad de que una vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodriguez, hubiera pisado, o no, territorio nacional, en la sala de autoridades, el espacio aéreo, o la pista de Barajas. No exigirá por ello sacrificios humanos. Pero cuando llega la muerte, la desolación, la quiebra económica empresarial y llama a tu puerta sin que el poder político y administrativo hagan su trabajo, entonces el azteca que llevamos dentro pedirá sangre. Lo de Valencia generará unos efectos tan potentes que pueden acortar la legislatura.
Fermín Bocos
Cuando se ha cumplido una semana de la riada que arrasó comarcas enteras de Valencia y algunas zonas de Albacete ya disponemos de elementos para subrayar el trazo más llamativo a la par que penoso entorno a lo ocurrido en orden a la gestión de la crisis provocada por la dana. Digámoslo pronto: en las dramáticas horas iniciales el Gobierno de España se declaró observador. Semejante actitud que causa estupor se explica porque el objetivo político de Pedro Sánchez ha sido aprovechar la situación para destruir a Carlos Mazón dejando que un rival de otro partido, un dirigente en agraz como es el presidente de la Generalitat, se ahogara políticamente como previsible consecuencia de su incompetencia. Por eso el Gobierno -primer escalón del Estado- dejó sola a la Generalitat y no acudió desde el primer momento en auxilio de las zonas afectadas movilizando a todo el Ejército, no únicamente a la UME. Pudo haber decretado el estado de urgencia previsto en nuestro ordenamiento constitucional o el estado de alarma. Dicho estado de alarma -según ley de 1981- procede su declaración cuando se produzcan «alteraciones graves de la normalidad, calamidades o desgracias públicas, inundaciones, incendios o accidentes de gran magnitud, crisis sanitarias, etc.» Pudo decretarlo, pero no lo hizo.
Mazón se ha visto sobrepasado por la catástrofe y deberá pagar con su dimisión el precio político por su incompetencia, pero la responsabilidad de Pedro Sánchez en su condición de presidente del Gobierno de España es superior y se alarga hasta el plano de lo moral. Sabíamos por su trayectoria que era un político divisivo que defiende y practica un tipo de estrategia cuyo objetivo es destruir al adversario. Es lo que ha pasado en relación con el desastre provocado por la riada y su decisión de no decretar el estado de urgencia o el de alarma ante la evidencia de que las inundaciones torrenciales habían afectado a más de una comunidad autónoma-la Valenciana de manera destacada, pero también en Castilla La Mancha. Por menos de lo aquí expuesto y por una cuestión de decencia ya tendríamos que estar consignando su dimisión.
Eduardo Aguirre
Hay muchas formas de despedirse a lo grande, la sencillez es una de ellas. No sé si la última película de Eastwood será la que cierre su filmografía, pero tras ver Jurado n.2 uno desea más adioses como este. Otra gran película, que quizá pase desapercibida, pues aquí los coches no vuelan. Solo salen seres humanos, actos y sus consecuencias. Decisiones. Secretos. Y el remordimiento, ese eco de casi todas las historias de Eastwood; o la ausencia de él. ¿Sencillo? No, qué difícil. No voy a destriparles la historia, pero sí puedo proponerles que no se la pierdan, en el caso de que sean aún de quienes les gusta este arte por desgracia ya en extinción. A sus 94 luminosos años nos ofrece un luminoso cuento oscuro. ¿Es justo que un machista violento sea condenado por un asesinato que no ha cometido? ¿Y que el azar destruya una felicidad lograda tras sufrimientos? ¿Puede haber paz interior en la mentira? Su cine es para adultos, no porque sus temas sean escabrosos sino porque llama a la soledad por sus múltiples nombres. Lo he expresado otras veces: aplaudo a los jóvenes creadores, pero mi corazón está con los viejos, que me hablan de conflictos morales. La vida no es justa, pero nosotros hemos de intentar serlo. El malo duerme apacible; al bueno, una duda le impide dormir. Trump volverá a presidir Estados Unidos. Legítimo, pero ¿justo? No lo es.El chef José Andrés ha llorado en Valencia, durante su ayuda a quienes más lo necesitan. En sus lágrimas tampoco hubo efectos especiales, pero sí milagro: más de 55.000 comidas repartidas con la ayuda de más de 20 restaurantes. También ha donado dinero y difunde mensajes de esperanza. «Los jóvenes no aceptan ni un sándwich ni agua para no quitársela a la gente que la necesita más. España es un gran país», ha declarado con emoción. No podemos elegir la fecha de nuestro nacimiento, pero sí -en alguna medida- cómo envejecemos. Eastwood ha elegido la suya: seguir dirigiendo películas. Gracias, maestro. Y que sean muchas más. Fui a verla con Marta y con dos viejos compañeros de la redacción de Lucas de Tuy. Luego, ya en casa, me reí solo al darme cuenta de que entre los cuatros sumábamos dos siglos y medio largos. ¿No es maravilloso el calendario?
Charo Zarzalejos
TEMPORAL INUNDACIONES
Agencias
Gastronomía
Miguel Ángel Tranca
Comida sabrosa y reponedora todos los días del año. Y en época de frío platos como el cocido que desde el día 15 tiene cabida en cada mesa de El Palacete para deleite del comensal
El Gobierno autonómico reivindica la aprobación del techo de gasto como «validación» del anteproyecto
ICAL
Carriedo anuncia la «inmediata» convocatoria de los grupos para llegar a un acuerdo