La gobernante Concertación chilena afronta un futuro incierto tras la derrota
Después de veinte años liderando la transición, en los cuatro partidos se pide la dimisión de los presidentes
La Concertación por la Democracia, que durante veinte años lideró la transición política y la transformación económica de Chile, afronta difíciles momentos y un futuro incierto tras ser derrotada el pasado domingo por el derechista Sebastián Piñera, afirmaron ayer analistas y dirigentes.
Mientras en cada uno de los cuatro partidos de la coalición se piden las cabezas de los presidentes, los jóvenes ocupan las sedes y las acusaciones mutuas cunden, nadie ha recordado algunas voces premonitorias.
Ya en julio pasado, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno José Miguel Insulza, alertó de que si la Concertación llegaba a las elecciones con más de un candidato «pierde y probablemente se termine como coalición».
Palabras proféticas: en la primera vuelta, el diputado Marco Enriquez-Ominami, que tras ser impedido de participar en primarias renunció al Partido Socialista y se presentó como candidato independiente, obtuvo el 20,13% de los votos.
También Jorge Arrate, un histórico socialista, se apartó del partido por la misma razón y recibió un 6,21% de los sufragios como candidato de la izquierda extraparlamentaria.
«Refundarse o morir». En ese contexto, hoy parece superada la expresión «esto es sólo un alto en el camino» de Eduardo Frei al admitir su derrota porque la discusión es «refundarse o morir», declaró Marcelo Mella, analista político.
Persiste la incógnita sobre la segunda parte del sombrío pronóstico de Insulza -el fin de la Concertación-, y, mientras los dirigentes se esfuerzan por evitarlo, no faltan las apuestas de que fracasarán y que la coalición de centroizquierda será historia mientras gobierna Piñera.