Obama invierte 8.000 millones en la alta velocidad ferroviaria
El presidente de EE.UU. quiere poner en marcha 13 corredores que alcanzarán los 338 kilómetros por hora en 31 estados

Obama y uno de sus asistentes, Phil Shiliro.
«¿Cómo es posible que nosotros, la nación que lidera al mundo, estemos en una posición en la que China, España, Francia y un sinfín de países tengan un sistema ferroviario muy superior al nuestro?». La pregunta se la hacía el vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, decidido a pisar el acelerador del tren de alta velocidad con 8.000 millones de dólares de enganche para la revolución ferroviaria.
Biden ha tenido mucho tiempo para frustrarse con la inferioridad de los raíles estadounidenses. Repentinamente viudo a los 30 años por un accidente de tráfico, aceptó el cargo de senador en Washington con la condición de volver a casa cada noche para acostar a sus hijos. En esos 36 años en los que ha presentado a Delaware en la capital se ha echado a las espaldas cerca de 8.000 viajes de ida y vuelta.
Detalles. De ahí que el tren de alta velocidad sea una cuestión personal para él. Se le notaba en el orgullo con el que acompañó al presidente Barack Obama en Tampa (Florida) al anunciar los detalles del primer botón de muestra que creará el paquete de estímulo económico. El trayecto de 140 kilómetros que une el núcleo turístico de Orlando con la segunda mayor área metropolitana de Florida acabará conectando con Miami, y servirá de ejemplo para un total de 13 corredores de alta velocidad en 31 estados.
La actual hora y media de coche, cuando no hay atascos, se podrá cubrir cómodamente en poco más de media hora si se cumple la velocidad de entre 271 y 338 kilómetros por hora que se ha propuesto.
Le seguirá California, otro estado acariciado por el sol y los políticos que también está en manos republicanas pero que en las elecciones pasadas diera la victoria a Obama. Allí se pretende unir las emblemáticas ciudades de San Francisco y Los Ángeles, lo que actualmente requiere ocho horas de coche.
Un salto al siglo XXI que en algunos de sus puntos se quedará corto, como en el trayecto entre Chicago y St. Louis, donde el objetivo de 177 kilómetros por hora aún quedará muy por detrás de los 300 kilómetros por hora que alcanza el AVE en España.