Obama aplica ideas republicanas a la reforma sanitaria
El presidente pone fin al debate político y pide al Congreso un voto final
Obama recibe aplausos de sanitarios tras un discurso sobre la reforma sanitaria.
La paciencia de Barack Obama, una de las más elásticas que se hayan visto en la Casa Blanca, se ha acabado. Ayer expuso su versión final del plan de reforma sanitaria, que incluye algunas de las ideas propuestas por la oposición durante la cumbre bipartidista de la semana pasada, y exigió al Congreso un voto final en las próximas semanas.
«Cada idea se ha puesto sobre la mesa. Se ha razonado cada argumento. Todo lo que se podía decir sobre la reforma sanitaria se ha dicho y prácticamente todo el mundo ha hablado. Así que ahora es el momento de tomar una decisión sobre cómo va a funcionar, no para las aseguradoras sino para las familias y negocios de EE.UU.», advirtió.
Fue uno de sus discursos sobre la materia más sosegados y contundentes a la vez. Obama razonó las ventajas de su propuesta y retó a la oposición a votar en contra «si de verdad creen que menos regulación nos llevaría a seguros más baratos y de mayor calidad».
Abusos. No es eso lo que la realidad ha demostrado hasta ahora. Con la salud de los estadounidenses en sus manos, las aseguradoras aplican cada año subidas abusivas de un 20% de media que llegan hasta el 39%, con unas primas astronómicas que dejan a 31 millones de estadounidenses sin cobertura médica. A la hora de la verdad rechazan el pago de los tratamientos más caros amparándose en «condiciones preexistentes» que encuentran incluso en recién nacidos, y se apresuran a terminar el contrato en cuanto alguien contrae una enfermedad seria. Por eso el 62% de las bancarrotas personales son por gastos médicos, y de ellos el 78% tenía seguro.
Según Obama, su plan «terminaría con la peores prácticas abusivas», aunque muchos temen que sin una opción pública esta reforma sólo proporcione al gremio 31 millones de nuevos clientes, que se verán obligados a contratar pólizas privadas, a menudo con subsidios públicos. Pese a ello, el presidente promete que con medidas que prohibirán negar cobertura por condiciones preexistentes y supervisarán las subidas de las primas «las decisiones de vida o muerte sobre el cuidado sanitario no quedarán sólo a discreción de las compañías aseguradoras, sino de los médicos y enfermeras», dijo.