La Fiscalía apunta a que nada indica que se presionara al piloto a aterrizar
Mientras Polonia recupera poco a poco la dirección de sus instituciones, el país inicia una semana de luto nacional, a la espera de que se fijen los funerales de Estado

Un niño polaco recoge velas entregadas por los concentrados en el palacio presidencial.
El Fiscal General de Polonia, Andrzej Seremet, explicó ayer a la prensa que nada indica que el piloto tuviera presiones para aterrizar, a pesar de las malas condiciones climáticas y las advertencias del aeródromo ruso de Smolensk, donde el pasado sábado se estrelló el avión presidencial polaco.
Seremet agregó que las investigaciones continúan y que tratarán de descifrar cuanto antes las conversaciones de fondo recogidas en la caja negra, para determinar si existió alguna orden de aterrizar dirigida a los pilotos.
Tomasz Pietrzak, segundo piloto presidencial, descartó el error de su compañero, mientras los expertos rusos que han analizado las cajas negras apuntan a que no existió ningún fallo técnico del aparato, un Tupolev 154 con veinte años de antigüedad que había sido revisado cinco meses atrás.
Pietrzak dijo que el aterrizaje podría haberse producido por orden del presidente polaco, Lech Kaczynski, para evitar un retraso, como ya había sucedido en otras ocasiones en que el jefe del Estado había insistido en tomar tierra a pesar de las condiciones adversas, como la intensa niebla que existía el sábado en Smolensk, cuyo pequeño aeródromo militar carece de sistema de guía de aparatos.
Medios de comunicación polacos también se preguntaban ayer si esa urgencia de Kaczynski podría estar detrás de una orden al piloto de tomar tierra, pese a la situación meteorológica.
El Fiscal General confirmó la identificación por un familiar del cuerpo de la esposa del presidente Kaczynski, Maria, aunque precisó que todavía queda someter los restos mortales a la prueba de ADN.
Polonia recupera poco a poco la dirección de sus principales instituciones políticas, económicas y militares tras la catástrofe aérea. Mientras los polacos han iniciado la semana de luto nacional e intentan volver a una cierta normalidad en un ambiente de enorme tristeza y consternación, y miles de personas siguen concentradas en los alrededores del palacio presidencial de Varsovia, empalmando el día con la noche, los dirigentes del país, con el Gobierno de Donald Tusk a la cabeza, se han enzarzado en la difícil tarea de recomponer en un tiempo récord la cúpula de las instituciones más relevantes. Este objetivo les obliga a convocar elecciones para elegir a un nuevo jefe de Estado, y nombrar a un nuevo gobernador del Banco Nacional, al Defensor del Pueblo, a la cúpula militar y de varios organismos cívicos, sociales y culturales y a sustituir a 15 diputados y tres senadores muertos. El objetivo primordial es elegir a un nuevo presidente.
Ceremonias. El aparato de Estado polaco se esfuerza por organizar cuanto antes las ceremonias de los funerales, según anunció el portavoz de la oficina presidencial, Jacek Sasin. De momento, las autoridades no han fijado una fecha exacta.
Jacek Sasin explicó que los funerales de Estado no se llevarán a cabo hasta que todas las víctimas de la catástrofe aérea hayan sido identificadas y repatriadas a Polonia, y comunicó que el próximo sábado se organizará un homenaje oficial a los muertos.