Crónica | cristina garcía
«Un taxi a París, por favor»
Los afectados por el bloqueo aéreo buscan alternativas para llegar a su destino

Cola en la estación de autobuses de Sants dirección a Europa.
«Nunca me había cruzado con tantos taxis de Barcelona al atravesar La Jonquera». Así narra Joan Martínez la jornada más sui géneris que ha vivido como taxista: pasó la noche del sábado conduciendo de Barcelona a París para llevar a un pasajero afectado por el caos aéreo. «Era un francés que ya no aguantaba más, y quería llegar a su casa», explica Martínez; el pasajero con el que atravesó Francia por carretera el sábado pasado tendría que haber llegado el día anterior a París en un vuelo procedente de Vietnam, pero el cierre de los aeropuertos del norte de Francia le llevó a una ruta internacional no deseada.
De Vietnam a Roma, de Roma a Barcelona, y de Barcelona vuelta a casa en taxi por la friolera de 1.400 euros; José Martínez y su peculiar pasajero salieron de Barcelona el sábado a las 18:00 horas y llegaron a París a las seis de la mañana siguiente, con tan sólo un par de paradas en el largo camino para despejar la mente con un café y reponer el depósito del vehículo.
A pesar de lo impactante de las cifras, la tarifa que se aplica para estos pintorescos trayectos en taxi es de 1,18 euros por kilómetro, la misma que se cobra para ir de Barcelona a Girona, a Reus, o a cualquier otra ciudad fuera del área metropolitana de la capital catalana.
Como Martínez, muchos taxistas barceloneses salen de sus rutas habituales estos días y ven correr el cuentakilómetros hasta ciudades de Francia, Bruselas, Alemania, Suiza, y Holanda.
Así, Josep Duran recibió el sábado un encargo curioso: trasladar de Girona a Londres a un médico inglés que tenía que realizar una operación a primera hora de ayer.
1397124194 De Londres a León en minibús . Similar es la historia del leonés Jesús Martín, que el pasado lunes emprendió un viaje junto a su mujer y cinco amigos más rumbo a Londres. Poco se imaginaban entonces lo que les esperaba a su regreso. El colapso aéreo provocado por la columna de cenizas volcánicas les impidió regresar el domingo a León porque el Reino Unido tenía cerrado su espacio aéreo. Sin embargo, su experiencia no es de las peores. «No hemos tenido mucha mala suerte porque nuestro touroperador ha estado constantemente pendiente de nostros», explicaba ayer Jesús desde Burgos, la última escala en su viaje de vuelta a León, que tuvieron que emprender el domingo a las 15 horas para culminar en la noche de ayer gracias a un minibús de siete plazas que les facilitó el toruperador.