EE.UU. suspende los planes de nuevas plataformas petroleras tras el vertido
Obama moviliza a la Marina mientras la compañía responsable pide ayuda a cuatro multinacionales para detener la mancha de crudo originada hace dos semanas

Una de las barreras de protección instaladas alrededor de una pequeña isla en Port East para el crud
La sombra de un Nuevo Katrina, pero con un impacto aún más devastador sobre los recursos naturales y económicos, se cernía ayer sobre las costas de Luisiana y otros cuatro estados del sur de Estados Unidos a medida que se confirmaban los peores pronósticos sobre el avance de la marea negra en el Golfo de México. Mientras tanto, el Gobierno suspendió ayer sus planes de nuevas exploraciones petroleras en aguas profundas por el vertido en el golfo de México
De un día para otro, el país ha caído en la cuenta de que el desastre va a poner contra las cuerdas a cientos de miles de personas que dependen del turismo y de la rica industria pesquera, por no hablar de los irreparables daños a que serán sometidos los frágiles ecosistemas que rodean el delta del Mississippi, repletos de humedales y de hábitats únicos de cientos de especies.
Con la mancha tiñendo de negro algunos de esos espacios antes de los previsto, la Administración Obama activó ayer todas las alarmas, primero ordenando la movilización de la Marina de EE.UU. y una horas más tarde firmando una declaración de zona catastrófica para ayudar a los estados en la ingente tarea de lidiar con las consecuencias de la marea negra. El gobernador Bobby Jindal, por su parte insytauró el estado de emergencia en Luisiana.
Los trabajos se adivinan muy complicados dado que amplias porciones de costa están integradas por zonas pantanosas donde es casi imposible evitar una contaminación masiva de los fondos arenosos repletos de vegetación, unido a unas condiciones climáticas donde los fuertes vientos y las tormentas son las constante en esta época del año.
El accidente forzó a la Casa Blanca a tomar medidas radicales, justo un mes más tarde de que el presidente anunciara a bombo y platillo el levantamiento de la moratoria de explotaciones petrolíferas en una amplia zona de la costa este de EE.UU., el norte de Alaska y una amplia franja del Golfo de México hasta ahora protegida.