Obama responde a las críticas con otra visita al golfo de México
El presidente de Estados Unidos comprueba por segunda vez la magnitud de la catástrofe mientras cae su popularidad

Obama coge una bola de brea en la playa de Port Fourchon.
En campaña para paliar la caída de popularidad que le está ocasionando la fuga de petróleo del golfo de México, Barack Obama visitó ayer por segunda vez en 40 días de crisis las playas de Luisiana. Horas antes cientos de obreros vestidos con monos blancos limpiaron cuidadosamente la arena de Grand Isle, sin decir a los reporteros quién los había contratado, según informa Associated Press.
No era de sorprender que cuando el presidente se acercó a la playa con la camisa remangada para mostrar a las cámaras las pequeñas bolas de arena y petróleo asegurara que las barreras habían hecho un buen trabajo conteniendo el derrame. «Y lo que no absorben lo recogeremos manualmente», prometió. «No hay rastro de petróleo aparte de eso».
Burbujas. Le faltó agradecer la falta de imágenes a los más de tres millones de litros de dispersante que han resquebrajado la mancha de petróleo para reducirla a millones de apestosas burbujas que Philippe Cousteau, nieto del famoso explorador submarino, calificó el lunes de auténtica «pesadilla», después de darse un chapuzón en las aguas del Golfo. Su traje de buzo quedó embadurnado de esa mezcla aceitosa y tuvo que ser limpiado con elementos químicos especiales. «No sabemos qué efectos va a tener esto porque nunca hemos visto algo así», admitió.
Si así se sintió el submarinista, era fácil imaginar la sensación que experimentaban los delfines que Obama divisó ayer en la distancia. «Crecí en Hawai, donde el mar es sagrado, y cuando veo a los pájaros volando con petróleo en las alas y las tortugas muriendo no pienso sólo en las consecuencias económicas, sino en cómo estamos cuidando este increíble tesoro que tenemos», reflexionó las víspera el mandatario. «Mi trabajo ahora mismo es asegurarme de que todo el mundo entiende que me despierto por la mañana y me voy a la cama pensando en esto».
BP sólo puede presumir de que mientras inyectaba el chute de barro y basura para taponarlo no salía petróleo del pozo, pero sí en cuanto detuvo la operación.