EE.UU. resucita el espectro de la guerra fría tras acusar a Rusia de espionaje
Moscú reacciona con estupor ante el arresto de diez ciudadanos rusos en territorio norteamericano bajo la acusación de estar espiando para el Gobierno de Medvedev

Medvedev y Obama, durante un encuentro con empresarios, en una imagen de archivo.
Moscú ha reaccionado con perplejidad y estupor ante las informaciones difundidas el lunes por el Departamento de Justicia norteamericano sobre la supuesta implicación de once residentes en Estados Unidos en actividades de espionaje a favor de Rusia.
El portavoz del Ministerio de Exteriores, Andréi Nesterenko, ha calificado de «infundadas» y «malintencionadas» tales acusaciones mientras el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, denunciaba el «refinamiento» con el que ha sido escogido el momento para provocar una nueva crisis en las relaciones entre los dos países. Se da la circunstancia de que el presidente Dmitri Medvédev acaba de regresar de una gira por EE.UU., durante la que mostró una total sintonía con su homólogo norteamericano, Barack Obama
Distintos analistas rusos hablaban ayer de la existencia de determinados círculos estadounidenses que, mediante métodos propios de la guerra fría, tratan de impedir que se produzca el acercamiento entre las dos potencias. Desde Jerusalén, Lavrov dijo en una rueda de prensa, en compañía del ministro de Exteriores israelí, Avigdor Lieberman, que «no nos han explicado nada sobre el asunto y espero que lo hagan». «Lo que sí puedo decir es que han escogido el momento con especial refinamiento», añadió
1397124194 La respuesta. Poco después, desde Moscú, Nesterenko afirmaba desconocer los motivos que han llevado al Departamento de Justicia a «hacer declaraciones públicas propias de los tiempos de la guerra fría», Según sus palabras, «las acusaciones carecen de fundamento y persiguen fines malintencionados». El portavoz diplomático admitió que los detenidos en EE.UU. «son ciudadanos rusos que en distintas etapas fueron a parar a territorio norteamericano», aunque, según sus palabras, «no llevaron a cabo acciones dirigidas contra los intereses de Estados Unidos».
Sin embargo, La Casa Blanca aseguró ayer que el caso «no afectará a las relaciones» entre Estados Unidos y Rusia. El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, dijo que las relaciones bilaterales se encuentran en su mejor momento.