El más joven en la presidencia
El hasta ahora primer ministro de Baja Sajonia, Christian Wulff, se convirtió ayer en el Presidente más joven de la República Federal de Alemania (RFA), tras tres sucesivas votaciones en la Asamblea Federal, que manifestaron las disidencias en los partidos para los que se presentaba como candidato.
Wulff, hombre con reputación de estratega mucho más duro de lo que su eterna sonrisa y suaves maneras hacen pensar, ha tenido que lidiar con la dudas de sus propias filas sobre si es la persona adecuada para el primer cargo representativo del país.
Por si fuera poco, la oposición socialdemócrata-verde se sacó de la manga un as, el independiente y ex disidente al régimen germano-oriental Joachim Gauck, como candidato alternativo que la propia Merkel habría apoyado con fervor, de haber surgido la idea de sus propias filas y no de las del adversario. Wulff no ha perdido pese a ello la sonrisa o, si lo ha hecho, ha sido en privado. De 51 años y desde el 2003 al frente del gobierno de Baja Sajonia, el nuevo presidente es hombre avezado en encajar reveses políticos sin abandonar su tono suave.
El cargo presidencial no estaba en los planes de un político que se ganó el apodo de «joven salvaje» en tiempos de Kohl en la Cancillería y cuyo nombre se identificó en el pasado como rival interno de Merkel, al que el ejercicio del poder ha domesticado.