Sarkozy insiste en su reforma de las pensiones y actúa contra los bloqueos
El presidente francés tiene previsto aprobar en las próximas horas el controvertido proyecto de ley
Llegó Nicolas Sarkozy y mandó parar. El presidente francés ha ordenado el desbloqueo por la policía de todos los depósitos de carburantes ocupados por trabajadores opuestos a la reforma de las pensiones que habían dejado sin existencias a un tercio de las gasolineras del país
Por su parte, sindicalistas y estudiantes se concentraron ayer ante las puertas del Senado que tiene previsto aprobar en las próximas horas el controvertido proyecto de ley, ya votado por la Cámara de Diputados. En una declaración pronunciada ante el Consejo de Ministros, Sarkozy se hizo eco de los temores patronales al enfatizar que los bloqueos pretenden paralizar la actividad económica y podrían tener consecuencias en términos de empleo.
«Llevaré a término la reforma de las pensiones porque mi deber como jefe del Estado es garantizar a los franceses que tanto ellos como sus hijos podrán contar con su jubilación y que se mantendrá el nivel de las pensiones», reiteró antes de reconocer que es una empresa «difícil».
Novedades. El mandato presidencial lo cumplió de inmediato el ministro del Interior, Brice Hortefeux, quien convocó a la prensa a las siete de la mañana para comunicar las novedades con las que el Gobierno deseaba que se desayunara la ciudadanía. Las fuerzas del orden habían desbloqueado sin incidentes por la noche tres importantes depósitos del oeste de Francia, la región más afectada por el desabastecimiento, con lo que ya eran 24 las instalaciones liberadas del cordón sindical desde el viernes. Hortefeux anunció además que en una semana habían sido detenidas por disturbios callejeros 1.423 personas, de las que un millar quedaron a disposición policial y 149 fueron presentadas a los tribunales mientras 62 policías resultaron heridos en los enfrentamientos.
Por la tarde el ministro visitó, entre los insultos de un puñado de jóvenes, el centro de Lyon, escenario la víspera de un estallido de violencia urbana a cargo de 1.300 alborotadores, la mitad menores de edad, que saquearon diez comercios, incendieron siete vehículos, volcaron otros 21 y destruyeron numerosas marquesinas, según el balance oficial. Los incidentes se reprodujeron ayer con mucha menor virulencia por tercer día consecutivo en Lyon y Nanterre, teatros calientes de la protesta.