Otro lío de faldas salpica a Silvio Berlusconi
Silvio Berlusconi se enfrenta a otro escándalo por presuntas fiestas con chicas, con implicaciones aún por aclarar y consecuencias imprevisibles. El caso todavía es confuso, pero ayer la oposición ya pedía su dimisión. No por las aficiones privadas del primer ministro, sino porque considera que estas le llevan a ser «chantajeable» y crear crisis institucionales y, además, porque hay un detalle grave, si se confirma: la presidencia del Gobierno habría intervenido para que la Policía dejara en libertad a una joven detenida por robo, por sus relaciones privilegiadas con Berlusconi. El magnate tachó el nuevo culebrón de «basura mediática», pero no se resistió a añadir: «Soy una persona de corazón. Estoy acostumbrado a ayudar a quien lo necesita». Sus abogados desmienten todo.
La protagonista es una atractiva marroquí llamada Ruby R. que ahora tiene 17 años, fugada de casa, que ha dado tumbos en comisarías y centros de menores por no tener papeles ni hogar fijo.