Cameron pide responsabilidades por la violencia en la protesta estudiantil
El primer ministro británico, el conservador David Cameron, exigió ayer mano dura contra el grupo de manifestantes que atacó la sede de su partido en la protesta estudiantil contra la subida de tasas en las universidades inglesas, pero también admitió fallos en la operación de la Policía Metropolitana de Londres (MET). «No hubo suficientes agentes de policía», dijo en Seúl, adonde viajó desde China para asistir a la cumbre del G-20.
Cameron coincidió con la valoración preliminar del jefe de la MET, Paul Stephenson, quien reconoció que los disturbios registrados durante la manifestación del miércoles «son vergonzosos para Londres y para nosotros». La policía desplegó 225 agentes en el recorrido de la marcha por el centro de Londres, en la que participaron 52.000 universitarios y profesores, según las últimas estimaciones del Sindicato Nacional de Estudiantes.
Errores. Stephenson ha ordenado una investigación interna para esclarecer los errores operacionales y de inteligencia porque, según admitió, «no esperábamos este nivel de violencia». El medio centenar de jóvenes detenidos al final de la noche están en libertad provisional sin cargos, pendientes de la revisión de los incidentes. Cameron pidió de antemano que el «peso total de la ley» caiga sobre los violentos
Los líderes sindicales de los estudiantes están «defraudados por la acción peligrosa de una minoría» que, según denunciaron ayer, «secuestraron y nublaron la cobertura en prensa de la manifestación». Sienten, sin embargo, que no han perdido el apoyo y simpatías del público en su movilización a favor de la congelación de la tasas y contra los recortes estatales en la educación universitaria. «Nuestras voces se escucharon y la campaña continua», señaló ayer Sam Creighton, de la Universidad de Londres. Más contundente fue la respuesta del sindicato de académicos del Goldsmith College, que identificó «la violencia real de esta situación en el impacto destructivo» de los planes del Gobierno.