El joven que ha puesto en jaque a la diplomacia norteamericana
«Quien quiera que filtrase esos documentos del Departamento de Estado al portal de Wikileaks es un traidor y debería ser ejecutado o encarcelado en prisión para toda su vida», sentenció ayer Bill O-™Reilly, el comentarista político con más audiencia de Estados Unidos.
El chivato en cuestión se supone que es Bradley Manning, un joven de 22 años, natural de Oklahoma, analista de inteligencia del Ejército que, desencantado con el uniforme, atrapado en Irak y suspendido por agredir a un superior, se dedicó a bajar millones de documentos de la red Siprnet del Pentágono, a la que estaba conectado el Departamento de Estado desde el 11-S, por las críticas de incomunicación entre ambos. . De Maning se han contado muchas cosas, desde su inadaptación escolar, su homosexualidad o su relación con un travesti, pero lo único que importa es lo que confesó en un chat a otro -˜hacker-™ llamado Adrian Lamo, que resultó ser un informante del Ejército. En esa conversación fanfarroneó de algo mucho más honorable que desnudar la diplomacia mundial: la publicación del vídeo Asesinato colateral que hizo famoso a Wikileaks en abril.