Wikileaks lucha para seguir abierta ante la mayor presión gubernamental
El cerco policial a Assange, al que creen escondido en Reino Unido, se estrecha
La web Wikileaks afronta uno de sus momentos más difíciles ante los crecientes esfuerzos de varios gobiernos de cerrar el sitio de Internet para evitar la publicación de centenares de miles de documentos confidenciales y secretos de la diplomacia estadounidense. En Estados Unidos, dos empresas (Amazon Web Services y EveryDNS.net) han cancelado ya los servicios que prestaban a Wikileaks, lo que ha obligado al sitio de Internet a buscar a toda prisa alternativas para mantener sus páginas en funcionamiento. Aunque ambas empresas han señalado que la razón de la cancelación de sus servicios obedece únicamente a motivos técnicos y contractuales, la decisión se produce en medio de crecientes presiones de destacados políticos estadounidenses para silenciar a Wikileaks y su creador, el australiano Julian Assange. Mientras, en Europa, el Ministerio de Economía Digital de Francia ha iniciado gestiones para expulsar a Wikileaks de los servidores de la empresa OVH, uno de los que alojan el sitio en el país desde que Amazon canceló su contrato.
Acorralado. Parece asimismo que también se estrecha el cerco policial alrededor de Assange, quien está acusado en Suecia de cometer abusos sexuales contra dos mujeres, cargos que el australiano y sus abogados consideran otra de las maniobras para conseguir su silencio. Medios británicos han informado de que la policía podría estar tras los pasos de Assange, que se cree está escondido en el Reino Unido.
Todos estos movimientos se producen cuando WikiLeaks sólo ha publicado algo más de 600 de los 251.000 documentos diplomáticos estadounidense que obran en su poder y cuando en muchos países de todo el mundo se empiezan a sentir los efectos de la revelación de informes confidenciales y secretos. De momento, y a pesar del creciente acoso, tanto Assange como WikiLeaks han sido capaces de mantenerse a flote.
La última andanada de esta «primera gran infoguerra», como lo calificó uno de los fundadores de la Electronic Frontier Foundation (EFF), John Perry Barlow, la dio WikiLeaks al anunciar ayer que ha conseguido tres nuevas direcciones para acceder sus páginas en Alemania, Finlandia y Holanda, con su nombre y las terminaciones «.de», «.fi» y «.nl».
Incluso si las autoridades consiguen cerrar Wikileaks.org y Assange es detenido, todo apunta a que será imposible contener la filtración de los documentos que todavía no han visto la luz pública.