Djukanovic deja el Gobierno tras ser Montenegro candidato a la UE
El primer ministro niega que su decisión se deba a «presiones» internas o externas

El presidente de Montenegro, Milo Djukanovic.
El primer ministro de Montenegro y líder indiscutible del país en las dos últimas décadas, Milo Djukanovic, dimitió ayer pocos días después de que el pequeño Estado balcánico se convirtiera el pasado viernes en candidato a ingresar en la Unión Europea (UE).
Djukanovic, cuyo mandato acababa en 2013, recalcó ayer que se retira después de 20 años en el poder, en los que Montenegro «ha avanzado siglos», y señaló que su país tiene personas capacitadas para las tareas que se avecinan.
Negó que su decisión fuese resultado de «presiones» internas o desde el extranjero, como aseguran sus críticos y opositores, que le acusan de poca eficacia en la lucha contra el crimen organizado y la corrupción.
El analista político montenegrino Svetozar Jovicevic consideró que la retirada de Djukanovic tiene una gran importancia para Montenegro, aunque aminorada un tanto por el hecho de que se retira por su voluntad y no por la del voto de la población.
«Este no es un nuevo capítulo, sino sólo un indicio de nuevas posibilidades en Montenegro», dijo Jovicevic, y consideró que no hubo «dictado ni imperativos» desde el extranjero sobre Djukanovic para que se retirase.
Según ese analista, la retirada del político ayudará a «democratizar» el panorama político en Montenegro, país balcánico con unos 640.000 habitantes. Agregó que Djukanovic ha preparado durante un largo tiempo su retirada para prevenir una eventual desestabilización interna de su Partido Democrático de los Socialistas (DPS), el mayor del país y el principal de la coalición en el poder en Montenegro.
«Para proteger su posición, Djukanovic ha preservado su cargo (de presidente) en el partido, para poder influir de forma significativa en todos los acontecimientos políticos de importancia y para impedir que el DPS pierda poder», según Jovicevic.
Djukanovic, de 48 años de edad, declaró ayer al anunciar su dimisión en Podgorica que se va «con la conciencia limpia y la cabeza en alto, contento con lo que he hecho».
Los adversarios políticos de Djukanovic le acusan de haber creado un «Estado privado» y corrupto, con supuestos vínculos con la mafia debido a algunas investigaciones de las autoridades italianas sobre su presunta implicación en el contrabando internacional de cigarrillos en la década de 1990.