Un año de penurias en Haití
El país caribeño no se ha recuperado todavía del terremoto que azotó la isla el 12 de enero del 2010
Debía ser la ocasión para arrancar de cero. Una oportunidad para conjurar la maldición haitiana, decían los propios damnificados Pero un año después del terrible sismo del 12 de enero, y tras el brote de cólera y las malogradas elecciones, el país se sigue hundiendo. Eran las 16:53 horas. Los estudiantes salían de los colegios, los vendedores cerraban los locales, los haitianos regresaban paulatinamente a sus hogares, cuando un movimiento brusco desató el caos. Un largo y terrible terremoto de magnitud 7: el peor desastre natural en los últimos 30 años en el mundo golpeó al país más pobre de América. Más de 220.000 muertos y 300.000 heridos, incluyendo miles de amputados.
Un millón y medio de personas sin hogar. Un Estado aniquilado. El PIB desapareció. La sede de la misión de la ONU se derrumbó. «Goudou Goudou», un monstruo divino, como los haitianos llamaron al sismo, ponía de rodillas a todo un país. En pocos días centenares de socorristas, seguidos por un ejército de periodistas, llegaban al lugar. Estados Unidos envió unos 20.000 soldados para organizar la ayuda y evitar que el país francófono, situado a menos de 1.000 km de su costa, cayera en la anarquía.
Unas sumas sin precedentes fueron prometidas. En marzo en Nueva York, una conferencia internacional elevó hasta 10.000 millones de dólares la promesa de ayuda para construir un país modelo. Pero en el terreno, la Comisión interina para la Reconstrucción de Haití, que administra los fondos, tarda en actuar mientras los campos de refugiados y las tiendas de campaña se perpetúan.
Puerto Príncipe todavía da la impresión de ser un gran campo de refugiados, según Amnistía Internacional. La gente vive en condiciones terribles y las mujeres enfrentan un alto riesgo de violación, según el organismo. Un año después del terremoto, «sólo 5% de los escombros ha sido retirado», lamentó por su lado la organización humanitaria Oxfam.