Túnez no se conforma con promesas
El nuevo Gobierno tunecino carga otra vez contra los manifestantes que piden la salida de Ghanuchi
Las fuerzas antidisturbios desalojaron ayer por la fuerza a los manifestantes que, pese a la salida de los ministros del antiguo régimen del Gobierno de transición, exigen también que lo abandone el primer ministro tunecino, Mohamed Ghanuchi, y la ruptura definitiva con el pasado.
Alrededor de tres mil manifestantes llegados en su mayoría de las zonas más desfavorecidas del centro y del sur del país seguían ayer en la Plaza del Gobierno exigiendo más reformas, mientras el resto de la capital volvía poco a poco a la normalidad.
Las manifestaciones de días pasados en el centro cesaron ayer después de que Ghanuchi anunciara anoche que todos los ministros fieles al depuesto presidente Ben Ali habían sido alejados de sus carteras.
Sin embargo, las miles de personas acampadas ante la oficina del primer ministro manifestaron hoy que no pensaban cesar su protesta hasta que el primer ministro abandonara el Ejecutivo.
Persecuciones. Los agentes, que lanzaron decenas de proyectiles de gases lacrimógenos y cargaron con porras contra los manifestantes, les persiguieron por el barrio antiguo de la capital, hasta la avenida Habib Burguiba, donde antes de los nuevos enfrentamientos, la actividad había prácticamente recuperado la normalidad.
Los enfrentamientos se trasladaron posteriormente hacia las calles adyacentes a la avenida Burguiba, donde las fuerzas antidisturbios continuaban varias horas después del desalojo enfrentándose con grupos de manifestantes, mientras helicópteros de los servicios de seguridad sobrevolaban la zona. El desalojo se produjo, además, poco después de que Ghanuchi mostrara su disposición a hablar con los representantes de la concentración para escuchar sus demandas.
Según aseguró Mohamed Krit, uno de los portavoces de la concentración, al menos nueve personas fueron trasladadas al hospital tras la carga policial. Krit también denunció que la policía había confiscado los ordenadores con los que informaban de lo que ocurría en la plaza.