Los efectos afrodisiacos del Big Ben
Envuelta en la bandera británica hubiera sido una bomba. Con una sábana cubriendo su desnudo cuerpo se ha ganado burlas y desprecios. Sally Bercow, esposa del presidente ( Speaker ) de la Cámara de los Comunes, quiso celebrar San Valentín con un poco de picardía, pero la broma ha sentado mal en círculos conservadores de la política y sociedad británicas. La señora Bercow posó para una revista londinense, con una tela blanca como única prenda y el palacio de Westminster en el fondo del encuadre. La explosiva fotografía presidía ayer las portadas de los tabloides y los periódicos serios que apoyan al Gobierno de David Cameron. El propio primer ministro entró en el juego de reacciones, con una misiva irónica sobre el escándalo. «Obviamente», dijo ayer su portavoz, «el primer ministro y la señora Bercow tienen relaciones un poco diferentes con el Speaker ».
El matrimonio Bercow es un caso singular. John Bercow era diputado conservador hasta su elección, el año pasado, como presidente de los Comunes, cargo que exige neutralidad política. Su mujer opera en el bando opuesto, con el Partido Laborista, y aspira a ocupar un escaño municipal o parlamentario. Comparten con sus tres hijos una residencia oficial y gratuita en el palacio de Westminster.
«La vista desde la Casa del Speaker es increíblemente sexy, particularmente por la noche con la luna y el brillo de los viejos farolillos de gas», confiesa Sally Bercow en la entrevista que acompaña su fotografía semidesnuda. Recuerda que, de novios, solían pasear por el paseo del Támesis: «nunca imaginé entonces que vivir bajo el Big Ben con las campanas tocando iba a ser tan sexy», desvela. El artículo forma parte de un ranking de los 75 lugares más afrodisiacos de la capital británica, publicados en celebración del inminente día de los enamorados. Con sus revelaciones, la mujer del Speaker consigue situar el palacio de Westminster en el puesto 57 de la lista elaborada por el semanario del Evening Standard . Pero también ha enfurecido a políticos conservadores, que le acusaron ayer de no tratar con dignidad el cargo histórico y pomposo del speaker . John Bercow ya rompió con la tradición negándose a vestir las lujosas capas.