Diario de León

Libia, el último país en sumarse a las revueltas que sacuden el mundo árabe

Una multitud se manifiesta contra el régimen de Gadafi, mientras en otros países continúan las protestas

YAHYA ARHAB

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efe | trípoli

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Libia, donde en las últimas horas se han registrado violentos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, es el último país en sumarse a las protestas que agitan el Magreb y Oriente Medio.

Los incidentes en la segunda ciudad libia, Bengasi, con un saldo de 14 heridos sólo horas antes de la protesta convocada hoy contra el régimen de Muamar Gadafi, se suman a los que también tuvieron lugar en Irán, Yemen y Bahréin.

El funeral de uno de los fallecidos durante las manifestaciones del lunes pasado en Irán fue ayer el escenario de nuevos choques, mientras que las protestas se asientan en Yemen, donde comenzaron la semana pasada.

En Bahrein, en su tercer día de protestas, los manifestantes han pasado la noche en la plaza Lulu de la capital, Manama, en un gesto que recuerda las concentraciones en la cairota plaza Tahrir, donde 18 días de protestas hicieron caer a Hosni Mubarak.

Antes se habían visto en Argelia, donde el pasado sábado se registraron incidentes violentos en varias ciudades del país, o en otras naciones del Magreb, como Mauritania o Marruecos, donde se ha convocado el próximo domingo una manifestación en la que se espera una participación masiva.

Las reivindicaciones ciudadanas en Jordania y en los Territorios palestinos llevaron a sus líderes a modificar sus gobiernos, con el objetivo de evitar unas protestas que, en cualquier caso, parecen ya imparables.

El éxito de las revoluciones de Túnez y Egipto ha redoblado el ánimo de los ciudadanos de esta región del mundo en su lucha contra la pobreza, la falta de libertad y la corrupción que reina en muchos de los regímenes de la zona.

Nuevas tecnologías. La juventud de su población, que se ha liberado del miedo de sus antepasados y ha conseguido un acceso masivo a la información a través de Internet y sus redes sociales, ha sido un elemento clave en las revueltas a favor de la democratización de estos países.

Es más, la agitación ha permitido ver imágenes hasta ahora inéditas, la de protestas para reivindicar mejoras laborales, como la del millar de obreros que las pedían ayer en Arabia Saudí, los ciudadanos que en días pasados protestaban contra el paro en Irak o los policías que solicitaban un aumento de sueldo en las calles de El Cairo sólo días después de la caída de Hosni Mubarak.

Los llamamientos a las protestas han resultado hasta ahora infructuosos en pocos casos, como en Siria, donde los complejos mecanismos de represión del régimen de Bachar Al Asad se han impuesto, al menos hasta ahora, a la libertad de Facebook o Twiter.

A excepción de Bahréin, las revueltas tampoco parecen haber cuajado en los países del Golfo pérsico, aunque no se puede descartar que el efecto dominó y ya se ven algunas señales, como la manifestación de obreros que tuvo lugar ayer por las calles de Riad, algo realmente impensable hasta hace sólo unas semanas.

La Unión Europea pidió ayera Libia que permita la «libre expresión» y evite el uso de la violencia contra las manifestaciones, después de la represión de las protestas del martes en la ciudad de Bengasi. «Pedimos a las autoridades que escuchen a la población que participa en las protestas y lo que dice la sociedad civil», dijo Maja Kocijancic, portavoz de la alta representante de la UE, Catherine Ashton, en unas declaraciones.

También urgió al Gobierno de Trípoli a «permitir la libre expresión» de sus ciudadanos. «Hacemos también un llamamiento a la calma y a evitar cualquier tipo de violencia», concluyó la portavoz comunitaria.

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