España aventura un rápido desenlace de la misión militar en territorio libio
Chacón recuerda que los aliados árabes de Gadafi piden que finalicen los ataques

Chacón, durante la reunión en el Estado Mayor de la Defensa para analizar el desarrollo del desplieg
El Gobierno no cree que la operación militar internacional contra el régimen de Muamar el Gadafi se alargue. La ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, aseguró ayer que los aliados van a actuar en todo momento en función de las necesidades y las circunstancias que se vayan produciendo en Libia, pero que en ningún caso se trata de una estimación «a largo plazo». Jiménez y otros miembros del Gobierno, como los ministros José Blanco y Ramón Jáuregui, reiteraron que la presencia de España en esta misión es legítima y cuenta con un «gran apoyo» de los grupos parlamentarios.
La jefa de la diplomacia consideró que el papel de las tropas españolas en Libia es «central y fundamental» para defender a los civiles que reclaman el cese de la violencia que ejerce Gadafi contra ellos. La ministra recordó que tras este mensaje también se esconden «sus propios vecinos árabes, sus propios aliados tradicionales, los que están diciendo a Gadafi que pare ya de bombardear a su población».
Pese a que la ofensiva militar apenas acaba de comenzar, Jiménez aventuró un rápido desenlace de la intervención. Una opinión que contrasta con el silencio de Francia y Estados Unidos, que llevan el liderazgo operativo, y que han precisado que la actuación de los aliados sólo se ciñe al campo aeronaval, no terrestre, y que el propio Gadafi ha advertido que dará batalla y luchará hasta el final. La ministra conoció de primera mano las demandas de los rebeldes libios en una reunión que mantuvo con ellos durante la última gira por Oriente Próximo. La cita tuvo lugar en la residencia del embajador español en Egipto y la ministra transmitió el apoyo del Gobierno al Consejo Nacional de Transición libio, que fue creado por los insurrectos el 27 de febrero tras el comienzo de las manifestaciones populares contra el régimen de Gadafi.
Falta el reconocimiento público. No obstante, este respaldo no se ha convertido aún en un reconocimiento público del Ejecutivo español, a diferencia de otros países como Francia. Azores No sólo Trinidad Jiménez recordó la legitimidad internacional y el «gran apoyo» parlamentario a la misión. Por su parte, el coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara, denunció el «monumental cinismo» de España y de la comunidad internacional cuando atribuyen a causas humanitarias su presencia en el país norteafricano. «No se trata de derechos humanos ni de democracia, sino únicamente de encauzar mediante la guerra el movimiento popular que está teniendo lugar en el norte de África. Esperemos que no existan los mismo intereses que en Irak», resumió Lara.