Uno ambicioso político y el otro empresario discreto
De temperamentos muy diferentes, el ambicioso Gamal soñaba con suceder a su padre, mientras el discreto Alaa sólo quería seguir enriqueciéndose. Ambos, en detención preventiva, crecieron a la sombra del poderoso ex presidente egipcio Hosni Mubarak.
La caída de su padre el 11 de febrero reveló sus diferencias, según los numerosos testimonios. La víspera de la renuncia de Mubarak, una violenta pelea opuso a los hermanos, uno de ellos, Gamal, acusado de ser el responsable de la desastrosa estrategia de firmeza frente a la revuelta. El ex banquero Gamal, hijo menor de Hosni, de 47 años, encarnaba la «nueva guardia» frente a los caciques del régimen y era desde hace años la cara visible de la hermandad. Dirigente del Partido Nacional Democrático (PND), presidido por su padre, Gamal se concentró en hacer de esta formación un instrumento para acceder un día a la presidencia.
Alaa, el hijo mayor de Hosni Mubarak, de 49 años, dejó a su hermano la tribuna política y se dedicó a hacer una próspera y discreta carrera en los negocios, principalmente inmobiliarios, con escasas apariciones en público.