Diario de León

La Otan no logra frenar el avance de Gadafi en Trípoli

Los rebeldes se ven obligados a retirarse a las afueras de la ciudad de Brega

Un hombre, junto al cráter que supuestamente causó un misil de la Otan.

Un hombre, junto al cráter que supuestamente causó un misil de la Otan.

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laura l. caro | el cairo
León

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Las fuerzas rebeldes libias continuaron ayer resistiendo en Misrata en el cuarto día consecutivo de intenso asedio por parte de los hombres de Muamar Gadafi, que lograron ganar terreno a la insurgencia en el frente oriental, haciendo retroceder a los sublevados de las afueras de Brega, que habían alcanzado el sábado hasta obligarles a refugiarse en Ajdabiya. El parte de la jornada dejaba en ambos escenarios al menos catorce muertos y cincuenta heridos.

De acuerdo con las informaciones de la cadena Al-Yasira, los hombres del dictador expulsaron a los insurgentes hacia el este de Adjabiya mediante el uso de artillería pesada y cohetes Grad y arropados por una tormenta de arena que les permitió agilizar sus movimientos, sin preocuparse por los posibles bombardeos de la Otan. «El tiempo no es bueno -”declaraba el insurgente Ahmed al Zuwahiri-”. La Otan no ha golpeado nada, es una buena oportunidad para Gadafi y está aprovechándose. Podría entrar a Adjabiya hoy (por ayer), los aviones no van a atacar». No hubo, sin embargo, novedades que apuntaran a que los combatientes de régimen habían penetrado en esta ciudad de 100.00 habitantes, buena parte de los cuales ha huido para ponerse a salvo de los combates.

Lo que sí volvieron a bombardear los aviones aliados fue la región de Trípoli, concretamente M-™hira, a unos 50 kilómetros de la capital, según la televisión estatal Libia TV. La cadena informó de que los ataques del «enemigo colonialista cruzado» se efectuaron a última hora de la mañana pero no precisó los blancos ni los daños.

Ayer se cumplía un mes desde que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución que autorizaba tomar «todas las medidas necesarias» para proteger a los civiles en Libia, un objetivo cuyo cumplimiento está siendo más que cuestionado a luz del continuo incremento en el número de víctimas y desplazados.

El diario The New York Times daba cuenta ayer de la supuesta lucha de algunos jefes del mando aliado por hacerse con al menos ocho aviones de combate más para asegurar que la Alianza Atlántica pueda mantener sus operaciones a largo plazo, lo que además permitiría «rebajar la tensión» de los pilotos que están llevando a cabo los bombardeos.

Seis países, Reino Unido, Noruega, Dinamarca, Francia, Canadá y Bélgica, son los que han proporcionado los sesenta cazas que hasta ahora están ejecutando los ataques en tierra. Al parecer, EE.UU. estaría dispuesto a hacer las aportaciones.

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