Conmoción en la clase política por la detención

El hotel de Nueva York, donde ocurrieron los hechos.
Las reacciones al escándalo se han sucedido a lo largo del día. El Gobierno se limitó a decir que «respeta dos principios simples: el del proceso judicial en curso bajo la autoridad de la Justicia estadounidense, y el la presunción de inocencia». La presidenta del ultraderechista Frente Nacional (FN), Marine Le Pen, además de afirmar que esos cargos «le desacreditan definitivamente», invitaron a no ser hipócritas en los comentarios. La tormenta política desatada afecta a tres frentes: al FMI, pese a que la institución destacó ayer que se mantiene «plenamente operativa»; al PS, y a la imagen de Francia. «Lo encuentro miserable y muy humillante para nuestro país», afirmó «a título personal» el diputado de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) Lionnel Luca.