«Cerró la puerta de su habitación para evitar que la mujer escapara»
Esposado y vistiendo el mismo traje oscuro y camisa blanca con que se le vio durante el fin de semana tras ser detenido, el exministro francés de Industria y Economía se presentó ante el tribunal neoyorquino, en donde se declaró «no culpable» de los cargos.
En la acusación presentada por la fiscalía de Manhattan, se describe que «Strauss-Kahn cerró la puerta de la habitación de su hotel para evitar que su víctima, un empleada de limpieza del establecimiento, pudiera escapar». «Tomó a su víctima por el pecho sin su consentimiento e intentó quitarle la ropa interior, además de que manoseó su área vaginal», señaló el fiscal, que precisa que Strauss-Kahn «intentó dos veces por la fuerza llevar su pene a la boca de la víctima». Al presentar las acusaciones contra el político francés, la fiscalía neoyorquina presentó las pruebas forenses que le implicaban y recordó que el acusado tiene otra «investigación pendiente» por otro escándalo sexual.
Esa situación fue la que indujo a la jueza a no aceptar la libertad bajo fianza pedida por la defensa, pues estimó que se presentaba una posibilidad de huida del país, mientras que la fiscalía también ha subrayado que en este caso no se puede invocar inmunidad diplomática.
Durante la vista, Strauss-Kahn, con la mirada baja, negó los cargos que se le imputan, mientras que su abogado, Brafman, expresó «decepción» por la decisión de la jueza y subrayó que creía en la inocencia de su defendido, al tiempo que señaló que su intención es restablecer la reputación de su cliente.
Strauss-Kahn, que accedió a realizarse diversos análisis forenses para demostrar su inocencia, se defendió de esas acusaciones alegando que a la hora en que supuestamente ocurrió la agresión sexual que se le imputa almorzaba con su hija en un restaurante de Manhattan.