La UE dice que la alternativa al ajuste es «la catástrofe»
La UE aumentó ayer su presión a través de sus máximos dirigentes para que el Parlamento de Atenas apruebe el plan de austeridad que exige como condición para ayudar a Grecia. Es algo que no está nada claro por la oposición del partido conservador y la mayoría exigua de sólo cuatro votos de los socialistas del primer ministro, Giorgios Papandreu, que además se arriesga a posibles deserciones. Como última llamada de emergencia, el presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, fue muy claro: «No hay un -˜plan B-™, y quien lo dice está mintiendo, no habrá milagros ni hay otra vía distinta a las reformas dolorosas. Quien sugiera que hay una alternativa será responsable de una auténtica catástrofe para Grecia» Barroso no dejó de recordar que los griegos «han vivido muchos años por encima de sus posibilidades» y el país ha violado constantemente la disciplina fiscal. El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y el comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, lanzaron el mismo mensaje, e insistieron que lo que ocurra en Grecia hoy será decisivo no sólo para el país, «sino también para la Eurozona y la estabilidad de la economía mundial».