Las protestas de Siria dejan 30 muertos, entre ellos ocho niños

Bashar al Assad, reunido con el ministro de Exteriores turco, Ahmed Davutogalu, en Damasco.
Siria vivió ayer una nueva jornada sangrienta marcada por la muerte de una treintena de personas, entre ellas ocho niños, por los disparos del Ejército, a pesar de la petición de Turquía para que se detengan las operaciones militares. En su reunión en Damasco con el ministro de Asuntos Exteriores turco el presidente sirio, Bachar al Asad, justificó la represión contra los civiles al acusar de nuevo a hombres armados de estar detrás de las protestas contra su régimen.
«Siria no titubeará en perseguir a los grupos terroristas armados para preservar la estabilidad de la patria y la seguridad de los ciudadanos», subrayó Al Asad, en declaraciones recogidas por la agencia oficial Sana.
Un portavoz de los Comités de Coordinación Local cifró en 25 el número de fallecidos y explicó que solo en Hama y sus alrededores fallecieron doce personas. Las cinco víctimas de Tayeba al Imam son niños de una misma familia, que perecieron al disparar los francotiradores contra la calle en la que ellos jugaban.